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Cierre de año 2019
Diciembre pasa rápido, los días van cuesta bajo. Mucha fiesta y mucho evento no te dan tranquilidad para que la vida pase suavemente. Y en estos días todos nos ponemos a repasar lo ocurrido en el año, lo mejor, lo peor, la mejor película, el mejor libro, … y como no, en mi caso, la mejor fotografía …
Vamos con la fotografía … como siempre la mayoría de fotografías la he hecho en los viajes, y este 2019 hemos hecho unos cuantos: Empezamos el año en Jordania, luego seguimos en la Semana Santa por Monegros, Pirineos y Bardenas Reales, en julio San Petersburgo y en septiembre, Escocia. Además de escapadas por el Duero Soriano y las habituales de Alto Tajo y L’Albufera
Muchas fotografías y ninguna destaca tanto como para que se merezca ser «la mejor fotografía del 2019», de modo que he ido repasando la colección y he subido al diario las que me han ido llamando la atención.Se puede considerar que son fotografías representativas de este 2019, ni mejores ni peores que otras, y ha querido la casualidad que sean 12 fotos. Doce fotos que hubiera quedado muy bien siendo una por mes, pero no ha salido así de redondo. Hay meses que faltan y meses que repiten.
Este año he mejorado la edición fotográfica, las fases que yo denomino «revelado» y «procesado». He madurado el flujo de trabajo en estas fases apoyado fundamentalmente en el programa On1Photo RAW 2019. Es un programa fácil y completo pero lamentablemente tiene algunos fallos que te complican la vida.
También creo que he mejorado en la fotografía macro de bichitos, sobre todo en la fase «captura». Y este año he impreso, fase «exhibición», más, un objetivo que me había marcado el año pasado. Dos de las fotos de esta entrada, ‘Familia’ y ‘San Petersburgo’, están colgadas en las paredes de casa. Solo me ha quedado mejorar la fase «concepción» haciendo algo diferente,.. ya tengo un objetivo para el 2020. ¡Y también hacer más impresiones!. En cuanto al equipo no ha variado nada en el 2019 pero sí espero novedades en el 2020.
Hay vida, poca :D, pero la hay más allá de la fotografía: Salud, dinero y amor.
Empezando en orden inverso, del amor poco que decir, todo bien, pareja, familia y amigos, todos seguimos aquí y llevándonos bien, incluso alguna oveja descarriada vuelve al rebaño, que fea similitud asemejarnos a borregos.
De dinero también bien. Tenemos suerte de tener trabajo, un bien escaso en estos tiempo. Pero la suerte se empieza ganando cada día cuando suena el despertador a las 7.
La salud es en lo que he pinchado un poco. No voy a volver a contar lo ya contado, ahí queda. La edad tiene un coste y hay que vivir, sobrevivir, con ello.
«¿Hay algo ahí fuera?» No puedo decir que me parece que el mundo ha ido a mejor en el 2019 porque me parece que ha ido un poco a peor. Sigue la parálisis económica del primer mundo occidental, los nacional-populismos, la dolorosa migración de los «subdesarrollados», los bloqueos políticos por la división del voto en las democracias y cada vez más desordenes en las calles por descontentos variopintos.
El clima sigue su evolución y a pesar de mucha conferencia poco va a hacerse por remediar la situación. Situación que yo creo ya poco remediable. La entropía sigue su aumento.Dilema
Lo que hace un dilema es poner a un individuo en una situación de duda, debatiéndose entre dos alternativas.
Tengo dos sistemas fotográficos, el de Nikon, basado en una cámara de formato completo (FF) cuyo uso principal es de estudio, retratos y bodegones, y por la especificidad de los objetivos, macro, paisajes y nocturnas. Y el de Fujifilm basado en cámara con sensor APS-C y sin espejo que compré para viajes, gentes y foto callejera por su menor tamaño y peso. Las cámaras FF sean reflex o sin espejo al tener un sensor más grande obliga a objetivos más grandes y pesados pero a cambio da mucho más margen creativo al tener unas profundidades de campo más reducidas. Recientemente Nikon ha sacado, tarde, una sin espejo APS-C pero no parece que vaya a tener en esa línea lentes profesionales como tiene Fuji.
El problema viene cuando se cruzan dos motivos a fotografiar como viaje y paisajes donde hay ventajas/desventajas en un sistema y en el otro. ¿Cuál escojo? O cuando se trata de cubrir un motivo del que no dispongo equipo apropiado en ninguno de los dos sistemas como son los animales. ¿En dónde invierto?
En mis últimos viajes desde 2015 (salvo en Jordania por avería) he llevado el sistema Fuji, X-T1 con 18-135, 930 gramos al cuello. Para Escocia, y también en Pirineos, preferí llevar Nikon a pesar de que el objetivo es corto en el tele, 24-70, y a pesar del peso, que cámara y objetivo son 1.880 gramos. Todo por tener el gran angular del 24. Lo malo es que en el último viaje me resentí de la espalda por una caída… ¿tal vez el peso del equipo va a tener peso en la decisión de qué equipo llevar?
Y para fauna, en previsión de un viaje safari, o para aves en L’Albufera, necesito un tele largo. Nikon tiene el 200-500 no muy caro para ser Nikon, 1.520 €, pero pesa 2.300 gr. … uff, no lo veo para desplazamientos largos. Fuji tiene el 100-400 (eq. 150-600) más comedido en peso, es APS-C, 1.375 gr. pero más caro 1.800 €. Nunca hay un claro ganador. Así que dilema para futuro próximo: ¿potencio y mantengo Fuji para viajes? ¿Espero a ver como evoluciona Nikon en el campo de las sin espejo APS-C?
De momento y considerando que el peso es un argumento de peso, si quiero ir lo más ligero posible, la alternativa es potenciar Fuji, adquiriendo el 100-400 para animalitos y claro, la X-T1 no está en buenas condiciones, habría que ir a por una X-T3. Y ya puestos un 16 (eq.24) 1.4, angular y luminoso para paisajes y nocturnas y así viajar siempre con el sistema más liviano. Claro que el «peso en dineros» a día de hoy sería 1.800 + 1.490 + 950 = mucha pasta … así que como no hay prisa, a verlas venir.
Escocia 2019 (VII) Alojamientos
En este viaje a Escocia nos hemos alojado en cuatro hoteles y tres ‘Bed and Breakfast‘ (B&B). Ganan los B&B por goleada. El primer hotel fue un Ibis cerca del aeropuerto, buena idea, pero que tenía un parking pequeño y para cuando llegamos ya no había sitio. Tuvimos que aparcar en otro hotel a 30 minutos andando lo que nos obligó a coger taxi para dejar y para recoger el coche. La habitación minúscula y el desayuno regular.
El siguiente hotel en Pitlochry, el Hidro Hotel, lo contrario, la habitación inmensa pero vieja y destartalada. Un hotel antiguo que se ha quedado viejo. El desayuno, para mi gusto, un poco grasiento. Y la ubicación regular, un poco alejado del centro del pueblo, cuesta arriba, que fuimos capaces de perdernos al volver de una cena. En Inverness estuvimos en un B&B, Roseneath Guest House, bien situado y con habitación no generosa pero suficiente, y desayuno aceptable. En Dornie (Eilean Donan) el alojamiento, un B&B, Donan House, al ladito del castillo, impecable habitación y desayuno estándar, el problema es que ese pueblo solo tiene un restaurante y te quedas sin cenar, pero ya hablaremos del tema manduca. Y la joya de la corona, el mejor sitio del viaje: Tigh A Raoin, en Skye, cerca de Portree. La habitación grande, bonita, limpia. El desayuno maravilloso. Fiona, la dueña, es más que atenta, ¡qué amabilidad!. El día de la partida no tuvo inconveniente en levantarse muy temprano para prepararnos el desayuno ¡Y darnos una bolsa con comida para el viaje! Si vuelvo a Skye, ese es mi sitio. En Loch Lommond estuvimos en el hotel The Inn, en dos habitaciones, bien. Al lado de la orilla del lago, pudimos dar un paseo. Y en Edimburgo, el último hotel, el iHoliday, el más surrealista. Una casa antigua en la zona de Murray Fields, regentada por unos hindúes, que le haría falta una profunda renovación y algo de limpieza. Sin parking, pero menos mal que al ser ya fin de semana no había que pagar en la calle y había sitios.En cuanto a la comida fuimos cada día buscando alternar carnes y pescados, salmón fundamentalmente en todas sus variantes. En el día las comidas eran lógicamente sobre la marcha y en la noche en los hoteles o cerca, … pero ojo, en Escocia no es tan sencillo y encontramos algunos problemas. La primera noche en Pitlochry pensábamos cenar en el hotel y no había mesa. En el pueblo nos costó encontrar sitio, un italiano ni fu ni fa. Para la noche siguiente reservamos con tiempo. El mayor problema lo encontramos en Dornie, ya contado, donde acabamos cenando sandwiches en el coche. En Skye el primer día nos costó encontrar mesa para comer. Portree es pequeño y está muy lleno de turistas. Los lugareños no se complican la vida, van sobrados y no se esfuerzan. Cenamos muy bien en Sea Breezes, muy recomendable. Llevabamos reserva desde España pero como cenamos tarde, de la carta había muchas platos «finito». Lo mismo nos pasó la noche siguiente cenamos los platos que quedaban, y suerte. En Edimburgo también nos costó encontrar sitio pero al final en lo que parecía, era, un americano de hamburguesas pudimos tomar un gumbo muy decente. Así que si quieres cenar bien en Escocia, reserva y no ves muy tarde, que hay mucho turista que acaban con las existencias.
























