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Primer tercio invierno 2021

Gerbera en escala de grises, Madrid enero 202

Gerbera en escala de grises, Madrid enero 202

Pues casi sin enterarme ha pasado una tercera parte de este invierno y de momento ha sido un invierno de verdad. Y poco más se puede contar pues nada se puede hacer. Muy triste. Entre borrascas, nevadas y pandemias, más los achaques propios de la edad, tenemos una vida muy restringida. Ahora mismo, además, estamos en una situación muy complicada con el virus. La tasa de incidencia y de ingresos hospitalarios es más alta que cuando el confinamiento de Marzo de 2020. Independientemente de las majaderías de los políticos y autoridades, hacemos una vida muy cuidada, solo saliendo de casa para trabajo, compras y deporte. No hacemos vida social. Así estamos, sobreviviendo, esperando, e intentando no desesperar.
Gerbera en color, Madrid enero de 2021

Gerbera en color, Madrid enero de 2021


De vez en cuando entran flores en casa y las fotografío. Esta vez una gerbera amarilla, a la que le he dado una interpretación también en blanco y negro (y escala de grises :D)

Gambito de dama

Estoy viendo una interesante serie ‘Gambito de dama‘ que ha hecho que recuerde mi, ya lejana, relación con el ajedrez. Aprendí a jugar, más bien aprendí los movimientos de las piezas y las reglas, con los ‘Juegos reunidos Geyper’, que como tantos niños en los años 60 del siglo pasado (que antiguo y distante suena) tuve en mi infancia.

Gambito de dama, Madrid noviembre 2020

Gambito de dama, Madrid noviembre 2020

En el primer curso en el colegio NSR, 4ºEGB, me apunté, no sé si voluntariamente o por recomendación/imposición de algún progenitor, tutor, profesor o carcelero de los muchos que me rodeaban, a la escuela de ajedrez. No tengo muchos recuerdos de dicha escuela. Desde luego como escuela debió ser mala pues no tengo constancia de que aprendiera nada. Lo que si recuerdo es la primera partida que jugué: Mi contrincante, un niño creo que de un curso superior, no paraba de dar saltos de alegría al ganarme en cuatro movimientos por el jaque mate pastor … Debí abandonar pronto esa escuela pues como digo no tengo ningún recuerdo más que aquella humillación. No, no lo sentí como humillación sino como agria sorpresa de que me ganaran con tanta facilidad y con la desmedida alegría del contrincante. Supongo que cambié esta actividad deportiva por otra más física, más adaptada a mis condiciones innatas.
Flor, Madrid noviembre 2020

Flor, Madrid noviembre 2020

En mi adolescencia recuerdo seguir jugando al ajedrez en las épocas de internados y de campamentos. Era una forma de pasar el tiempo cuando tenías movilidad restringida, y me gustaba. Recortaba partidas de los periódicos, ‘blancas juegan y ganan’, y las pegaba en un cuaderno. Pasada la adolescencia, en la universidad, incluso me compré libros que aún conservo para seguir aprendiendo y jugaba con cierta regularidad. Y unos de los primeros programas que empecé a usar en el Spectrum fue como no, un programa de ajedrez. El ajedrez seguía conmigo. En mi boda me regalaron un tablero y unas fichas «buenas», un ajedrez Staunton. Y ahí en ese momento paró de acompañarme. El Staunton nunca se ha lucido en una partida. La persona que me lo regaló, con el que jugaba con cierta frecuencia, desapareció de mi vida antes de que tuvieramos oportunidad de jugar con él. Y no encontré, ni busqué, otro oponente. Al instante de escribir esto no sé siquiera donde están las piezas del ajedrez regalo de boda. El tablero sí, sé donde está, lleva 33 años en la bandeja inferior de la mesita central de metacrilato del salón.

Cocktel de gambitos, Madrid noviembre 2020

Cocktel de gambitos, Madrid noviembre 2020

¿Por qué el ajedrez desapareció de mi vida? Posiblemente no encontró hueco en mi nueva vida a partir de que empezará a trabajar y saliera de la casa familiar. En cierta forma, al ganar libertad, perdió su atractivo de refugio en tiempos muertos. Ya no tenía esos momentos: Tantas cosas que podía hacer y poco tiempo para hacerlas como para dedicarlo a un juego. Más de 30 años después ahora sigo en la misma circunstancia: tantas cosas que quiero hacer y tan poco tiempo para hacerlas. Bueno, eso hasta justo antes del puto virus. La verdad es que en el confinamiento el ajedrez hubiera podido ser un entretenimiento, pero ni en esas circunstancias me acordé de él.

Color otoñal, Madrid noviembre 2020

Color otoñal, Madrid noviembre 2020

Recordando y analizando retrospectivamente, recuperando sensaciones y sentimientos … creo que aparte del consumo de tiempo y que al final no todo lo puedes hacer y priorizas unas cosas sobre otras, hay una razón importante en mi abandono, algo que tiene un cierto peso para mi: Según avanzas en el ajedrez y quieres jugar mejor tienes que ponerte a memorizar muchas jugadas «tipo», aperturas, defensas, contraataques … Y la verdad es que eso no encaja en mi forma de ser. Lo percibo como algo poco creativo, que quita la magia de la improvisación. Por supuesto que en función del rival, más tarde o temprano, pronto era en mi caso, tienes todas las jugadas que te queden hasta el final de partida para ser creativo, pues ya no recuerdas los movimientos. Y otra reflexión, salvo que te metas en competiciones que tengas el aliciente de la competición, marca mucho con quien juegues para disfrutar y si no encuentras ese oponente u oponentes acabas olvidándote.

Mestizaje, Madrid noviembre 2020

Mestizaje, Madrid noviembre 2020

Recuerdo el programa de ajedrez con el que jugué una temporada: En el nivel 0 el ordenador sabia mover las fichas y poco más, le ganabas con bastante facilidad. Demasiado fácil. En el nivel 1 ya tenía las aperturas más típicas en ‘la cabeza’, respondía muy rápido los primeros movimientos, y analizaba alguna jugada, ya era para mi complicado ganarle. En el nivel 2, nada, no tenía opción, se tomaba su tiempo y siempre ganaba él. Nunca le encontré el gusto de verlo un reto que me daría un subidón de autoestima si ganaba a la máquina. Y el simple programita tenía hasta 10 niveles …

Estudiando ajedrez, noviembre 2020

Estudiando ajedrez, noviembre 2020

Aunque el ajedrez ya no tiene interés para mi si que lo considero un juego o deporte muy educativo y que debería formar parte de la formación básica de un niño Lo pondría como asignatura en alguno de los cursos escolares tempranos.

Fin veraneo 2020

Puesta de sol, 27 de agosto de 2020

Puesta de sol, 27 de agosto de 2020

Se acabó. Lástima. Lo bueno es que empezó y se ha disfrutado con felicidad.Ahora vuelta al trabajo, vuelta a Madrid actualmente epicentro europeo de la epidemia
Flamenco agosto 2020

Flamenco agosto 2020

A ver venir lo que tenga que venir. No hay planes. Hay incertidumbre. Pero lo que se pueda hacer lo vamos vivir… a tope.
Araña agosto 2020

Araña agosto 2020

Veranovirus

VIRRUS, agosto 2020

VIRRUS, agosto 2020

Al comienzo del verano, 21 de junio, no teníamos muy claro si podríamos veranear. Esto es, ir algún sitio fuera del domicilio habitual sin las obligaciones horarias del trabajo. Sin muchas pretensiones. En esos momentos todavía estábamos confinados en la Comunidad de Madrid. Fue pasando el mes de julio y las perspectivas, si no buenas, al menos no malas.

Playa COVID-19, agosto 2020

Playa COVID-19, agosto 2020

Así que al final hemos tenido veraneo y la verdad es que hemos podido hacer la mayoría de las cosas que hacemos un verano ‘normal’: dormir, leer, deporte, algo de fotos, ir a la playa … Claro que con prudencia, restricciones y adaptaciones. A pesar de esperar un verano diferente en esencia no ha sido tan distinto.

Parotet, agosto 2020

Parotet, agosto 2020

Según ha ido pasando agosto, los contagios han ido creciendo. Al principio hablaban de brotes, casos aislados y localizados, empezaron siendo unos 50 pero cuando hemos pasado de 1000 ya no hablamos de brotes. Para mi es la segunda oleada, o etapa, en España de esta pandemia. Los primeros brotes se localizaron en inmigrantes y temporeros, colectivos vulnerables donde las condiciones higiénicas distan de ser las convenientes para una epidemia.

Complementos de playa, agosto  2020

Complementos de playa, agosto 2020

Luego, enseguida, el irrefrenable gusto por la convivencia social de los españoles dio lugar a los brotes en celebraciones, reuniones de amigos, fiestas variopintas, botellones, discotecas … situación agravada por ser mayoritariamente el contagio entre personas jóvenes en muchos casos asintomáticos y por tanto indetectable, que acaban trasladando el virus a sus familias. Curioso que el virus parece tener predilección para el contagio cuando hay bebida y comida de por medio. Lo cual es muy perjudicial para la sociedad española que no concibe la necesaria relación con semejantes fuera de comidas y copas.

Cielo, agosto 2020

Cielo, agosto 2020

Septiembre se presenta muy incierto. En agosto este país se desactiva mucho por las vacaciones, no hay toma de decisiones. También hay mucha gente desplazada. ¿Qué pasará cuando volvamos a nuestras residencias habituales y trabajos? Todo apunta que lo sanitario se priorizará sobre lo económico y volveremos a restricciones como las que se tuvieron en la primavera pasada.

Garza, agosto 2020

Garza, agosto 2020

Pero estamos hablando de este verano. No ha sido muy caluroso, al menos para mi, una vez fuera de Madrid. No hemos tenido el típico día de encerrarte en la casa con el aire acondicionado por no poder estar en la terraza. Y después del encierro primaveral se agradece estar al aire libre todo lo posible. Me he encontrado bien estos días.

Distancia en la playa, agosto 2020

Distancia en la playa, agosto 2020

La combinación de dormir y deporte me sienta bien. El agua del mar también me ha venido bien para la piel. Tener dos meses de vacaciones me convertirían en un hombre nuevo :D. Y qué decir cuando esté jubilado! Pero lo mejor del verano ha sido la compañía … no pudimos tener viaje familiar en julio pero a cambio hemos estado tres semanas los cuatro juntos.

Familia, agosto 2020

Familia, agosto 2020