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Repaso a mayo de 2026
El mes de mayo ha sido prolífico en actividades. Ademas de las habituales visitas al Alto Tajo y L’Albufera, hemos hecho excursiones al puerto de la Fuenfria y a las lagunas de El Hito y San Juan y un pequeño viaje a Bilbao, Santoña, y el Parque de la Naturaleza de Cabarceno.
A Bilbao, con escala en Burgos, fuimos a ver la final del campeonato europeo de rugby. Habíamos hecho ese mismo viaje con ese mismo objetivo en mayo de 2018. En esta ocasión la final la ganó, sobradamente, el equipo francés Union Bordeaux Bègles sobre el irlandés Leinster. Las entradas este año, aunque me costó los suyo conseguirlas, las elegí mejor que en 2018 y el partido lo vimos muy bien. Luego fuimos a cenar al mismo restaurante que en 2018 y a pesar que el vino de la casa ya no era el mismo, cenamos estupendamente. Si en el 2018 completamos el viaje visitando la costa vizcaína, esta vez hemos tirado hacia la cántabra, a Santoña, ya que el último punto de este viaje era Cabárceno. Santoña es peculiar, centro conservero de pescados, sobre todo la anchoa, tiene muchos almacenes y fábricas abandonados después de sucesivas crisis, que le dan un aire decadente a la zona del puerto. Santoña es casi una isla, un gran islote rocoso rodeado por el mar y la marisma. Justamente, la marisma, es una reserva natural donde en invierno, no cuando la hemos visitado, alberga muchísimas aves. Hicimos una típica vuelta en barco para ver la costa y el faro del Caballo y nos alojamos en la bonita playa de Berria.A la mañana siguiente enfilamos directos al Parque de Cabárceno. Cuando estuvimos en Tanzania no vimos al rinoceronte y nos quedó la espina clavada. Nos enteramos que los había en Cabárceno y nos lo apuntamos para cuando se pudiera. El parque no deja de ser un zoológico, los animales, salvo algunas especies, no interactúan entre ellas y están en zonas acotadas. Eso sí, en un entorno singular y amplío que hace interesante la visita. Pero nos tocó una ola de calor con un día de 37 grados, inusual y aplastante, que hizo que muchos animales estuvieran inactivos y a la sombra. Y nosotros agotados. Lo que más nos gustó fue la exhibición de aves. Hice todas las fotos que pude a las aves en vuelo pero mejor me quedaron las que hice a las aves en tierra. Y por supuesto vimos los rinocerontes. Antes de este viaje Bilbao-Santoña-Cabárceno hicimos un día de visita a la laguna de El Hito y, tras comida en Chinchón, a la laguna de San Juan. El objetivo avistar y fotografiar aves. La verdad es que las fotos no han sido de las mejores pero pude ver relativamente cerca al abejaruco y al martín pescador.
Vuelta a las Tablas
En febrero estuvimos un día en el parque nacional de las Tablas de Daimiel. Un amigo quería ir en primavera y aprovechando, por primera vez, la reciente condición de jubilado, hemos vuelto a visitar el parque, esta vez, entre semana. Menos gente.
Llegamos directamente desde Madrid. Un día soleado, pero con calima. En cualquier caso, con mucho más luz que la que hubo en los parques en Semana Santa. Así fue hasta última hora de la tarde que se cubrió de nubes y llegó a llover.
Tuve la suerte de fotografiar alguna especie nueva y de otras, mejorar el registro del archivo fotográfico. Por ejemplo del porrón pardo. En febrero solo tuve un ejemplar y a mucha distancia. Esta vez habían bastantes ejemplares y pude capturarlo a una distancia suficiente para una toma con detalle.
También el zampullín cuellinegro. Lo he retratado varias veces en el lago de El Saler, pero nunca con el hermoso plumaje de verano. De las nuevas hay que destacar la malvasía cabeciblanca. Pato llamativo por el color azul de su pico.
Y siguiendo con el color azul, el espectacular de la Carraca. Tuvimos suerte de verlas, gracias a Navburis que con los prismáticos detectó el color azul entre el verde de los árboles. Era una pareja y estaban a bastante distancia. Tuve que poner el duplicador y disparar con mucho cuidado para obtener alguna toma que se pudiera ampliar y verse bien.
En los miradores, en las casitas, las golondrinas anidan. Cuando estás dentro algunas no se atreven a entrar y se quedan posadas en las proximidades esperando a que te vayas. De esta manera, posadas, se pueden fotografiar y apreciar los colores de su plumaje.
Pajaritos vimos muchos y con más o menos éxito fotografico, disparé a alguno: Triguero, tarabilla, papamoscas, jilguero, alcaudón y ruiseñor. Mención especial para ‘Joselito’, el ruiseñor que pille dando el do de pecho.
Pero sin duda, el gran logro de la excursión has sido la captura de la garza imperial. En la semana Santa de 2024, en Doñana, estaba y no la vi. Desde entonces ha sido una fijación verla. Como es ave primaveral en España, estuve atento todo el día por si se veía. Por la mañana vimos una real volando en la lejanía, nada más. Por la tarde se nubló, se levantó viento e incluso llovió. Nos refugiamos en un mirador enfrente de la Isla del Pan y al salir, ya camino del coche, vimos fugazmente a una garza, rojiza no gris, aterrizar en el carrizo. Imposible de ver entre las cañas, esperamos un rato, pero no salió y seguimos. En la siguiente pasarela volvimos a ver otra garza aterrizar. Esta vez sí salió pronto y pude disparar, pero sin acierto en el enfoque. Una mala foto, pero al menos la forma y los colores se aprecian. Ya estaba contento, vista. He puesto la foto a pesar de ser pésima porque acompaña bien el relato. ¡Pero, no se vayan, hay más!
Antes de llegar al coche paso una garza volando y la disparé. Una silueta oscura sobre fondo gris, ampliando la foto di por hecho que era una real. ¡Sorpresa! En casa, al revisar las fotos y dar luz a la toma descubrí que era la imperial. Y no estaba mal enfocada. Con un poco de trabajo de edición saqué los bellos colores de la garza imperial.
Nuevas aves de Semana Santa 2026
En semana Santa, visitando los parque ornitológicos Plaiaundi y Le Teich, raro hubiera sido no haber visto, y fotografiado, alguna ave nueva.
Las condiciones meteorológicas no fueron muy favorables, cielos muy cubiertos, con lluvia, poca luz. Para fotografiar aves, que se mueven continuamente, se necesita una velocidad de apertura del obturador muy alta, 1/2000 lo mínimo, y eso te obliga a combinar con una apertura abierta o un ISO aalto.O las dos cosas.
Si no tienes un objetivo muy luminoso, como es el Fujinon 100-400, al final el único parámetro que puedes mover es el ISO. Con poca luz, el ISO tiene que ser muy alto lo que se traduce en mucho ruido, poca definición y poco contraste.
Además, con poca luz el enfoque falla, y mucho, si se trata de un pájaro en vuelo. A pesar de este gran inconveniente de la luz escasa, he podido conseguir algunas fotos que se pueden mostrar. En esta entrada he puesto las «nuevas aves» en mi catálogo fotográfico.



























