En BCN hice alguna foto que el motivo no era el modernismo.
Fotos de calle y de viaje. Sin encasillarnos en un género, en definitiva es fotografiar lo que ves y te llama la atención. Sin duda, es la especialidad fotográfica que mas practico.Para este tipo de fotografía no necesitas un gran equipo, necesitas algo que puedas llevar fácilmente. Y volvemos al tema del objetivo.Este invierno si que parece un invierno. Ha hecho frío, mejor dicho, no ha hecho calor. Bastante lluvia y algo de nieve, abundante en algunas zonas. Un buen invierno.Y después de la pausa para la información metereológica, volvemos al tema del equipo fotográfico. ¿Necesito el objetivo profesional 16-55 2.8 de Fuji? Pues un factor clave a tener en cuenta, es lo del transporte. El peso y tamaño del equipo Nikon, sensor tamaño completo y reflex, con espejo, es mayor que el de Fujifilm, sensor recortado APS-C, y sin espejo, por lo que últimamente tiendo a usar Fuji con más frecuencia. Parece que el futuro tiene una dirección clara, Fuji. Nikon será para fotografía concebida con antelación a la captura. ¿Una nocturna? El 14-24, ¿Un viaje fotográfico? Añadimos el 24-70. ¿Retratos? 85 1.4, ¿Macro? 105 2.8. Todos estos objetivos son profesionales de primera línea. La verdad es que al equipo Nikon solo le ha faltado un tele, tipo 100-400, para tener todas las especialidades que hago cubiertas. Pero pesa y ocupa, así que no lo llevo sino tengo pensado y planificado de antemano, la fotografía que voy a hacer. Tomada la decisión que no voy a incrementar equipo Nikon, me planteo si necesito algo para Fuji y que no tenga en Nikon a disposición. Desde luego no voy a buscar un objetivo de retrato o uno macro, la calidad de lo que tengo es prácticamente insuperable. Tampoco el 14-24, ya tengo el Sigma 10-18 2.8 para Fuji, similar en focales y de buena calidad. Lo que no tengo es un zoon estándar, no tengo un equivalente al Nikkor 24-70 2.8 a ese nivel de calidad. Esas focales las tengo que cubrir con el 18-135 3.5/5.6, fantástico todoterreno para viajes pero muy lejos del rendimiento óptico del Nikon. Después de toda esta disquisición, la conclusión a la que llego es que me vendría bien el 16-55 2.8 Fuji para tener un nivel de calidad cuando no me sea conveniente llevar el Nikkor. Pero resulta que no hay disponibilidad de unidades de este objetivo en ninguna tienda respetable de fotografía. Así que hemos hecho un ejercicio mental para nada, de momento.Barcelona modernista
En febrero de 2022 pasamos, no por gusto, más bien a disgusto, un día en Barcelona. Ese día decidimos que nos apetecía realizar una visita a los edificios modernistas de Barcelona.
Al igual que el año pasado, que visitamos Málaga, los días desde el año nuevo a la víspera de reyes han sido muy propicios para realizar el viaje, pero esta vez en tren. Y al igual que en Málaga, hemos encontrado un exceso de turistas. Incluso más. Claro que nosotros no dejamos de ser eso, otros turistas. Nos parece mal el turismo masivo pero no hacemos otra cosa que sumar.Le hemos dado un buen repaso a los edificios modernistas más significados: La Pedrera (Casa Milá), Casa Vicens, el Recinto Modernista del antiguo hospital de San Pau, Casa Batlló, Palau de la Música Catalana, Palau Güell y Parque Güell.
Además, claro, hicimos callejeo por el Raval, el barrio Gótico, el puerto y mucho Eixample. Pasamos por tres iglesias, Catedral, Basílica del Mar y Sagrada Familia y en ninguna de las tres pudimos entrar, tampoco es que estuviéramos especialmente interesados. Mira que es fea la Sagrada Familia por fuera y lo llena de gente, masas y masas, que hay para visitarla. Por eso tengo curiosidad de verla por dentro alguna vez, a ver si los millones de visitantes tienen razón y es justificada una visita, pero no pienso matarme por ello.Si hacemos crítica, la Casa Vicens contemporánea la de El Capricho en Comillas, me gustó más esta última. Si la decoración es parecida, en El Capricho había elementos mucho mejor pensados para la habitabilidad de una casa. De La Pedrera y la Casa Batlló no podría decir cuál me gustó más. La Pedrera me pareció muy bien adaptada para lo que es, una casa de viviendas. La Casa Batlló tal vez más ornamental y llamativa. De los edificios de Domenech i Muntaner, el Palau de la Música y el hospital de San Pau, me gustó que equilibran muy bien su cometido funcional con su aspecto arquitectónico y artístico. En algunos puntos es recargado y satura un tanto con el paso del tiempo de la visita. Pero también Gaudí puede cansar, me gustan los elementos modernistas cuando se usan de forma minimalista, como las columnas, pilares y arcos de las bóvedas, las forjas, vidrios y azulejos. Pero cuando a veces se amontonan en un espacio reducido y te saturas. Hablando de pilares y arcos, las caballerizas del Palau Guell y la buhardilla de La Pedrera tienen magnífico diseño. El Palau Güell es la casa que menos nos gustó, nos pareció oscura con pretensiones, como un castillo medieval, lo que querrían sus dueños, hay que suponer. Oscuro, bueno el día no era muy luminoso. Cono no pudimos ver la terraza con sus chimeneas como esculturas, lo más reseñable son las columnas de la planta baja, de las caballerizas, y los arcos hiperboloides que hay en mucha de las estancias del edificio. No obstante, tiene, como toda obra de Gaudí, soluciones arquitectónicas y artísticas para la vida ordinaria.La última visita la hicimos al Parque Güell bajo la amenaza de lluvia que por suerte no se concretó. Había estado hace muchos años y pude comprobar como los recuerdos son volátiles, unos se correspondían muy bien con la realidad, otros un poco y algunos nada!. Y recuerdos que no tenía de rincones que sin duda debí ver en la anterior visita. Memorias aparte, el parque me causó un poco de sensación de inacabado, de abandono repentino, y la historia es lo que dice, Gaudí se centró en la Sagrada Familia y dejó de lado lo que iba a ser una zona residencial exclusiva.
El tiempo, fresco pero correcto, salvo el último día que le dio por chispear, nada importante pero suficiente para que cerraran la terraza del Palacio Güell y no pudiéramos verla. Lástima, hubiéramos tenido las cuatro terrazas de las casas de Gaudi. Las fotos, lógicamente, son mayoritariamente de arquitectura, de interiores. Mucha geometría y simetrías. El equipo que he llevado, el estándar para fotografía de viaje, Fuji x-t3 con 18-135 y 10-18. Dado que fotografiaba tanto escenas amplias en distancia reducida como detalles lejanos o que había que aislar, he estado cambiando continuamente entre los dos objetivos. Esta vez he quedado suficiente satisfecho del 18-135. He llevado más cuidado a la hora de disparar. El objetivo es lo que es y usandolo con cuidado, y que la luz te acompañe, da una buena relación calidad y prestaciones. Es verdad que hay fotografías que me gustaría que tuvieran un poco más de definición, pero es el sacrificio por la versatilidad.
Anexo I 2025. Marruecos
En abril hicimos el viaje a Marruecos, el único fuera de España. Con todo el potencial fotográfico de un viaje, en cierta manera, exótico, casi ninguna toma me termina de encantar. ¿Por qué? Hay un cierto número de ellas que no me parecen suficientemente nítidas, con enfoques poco acertados. Los colores no terminan de serme atractivos. Las composiciones desacertadas.
Con respecto a la nitidez, la sospecha recae en el objetivo, el 18-105 que he llevado en muchos viajes, que hasta ahora no me había provocado estas dudas. Me ha pasado también en Irati. ¿Puede ser que cada vez pongo el listón más alto? Ciertamente es un objetivo que no se considera profesional. Y al ser un «todoterreno», condiciona algo de calidad por funcionalidad. La incertidumbre de si carece de calidad, me ha llevado a plantear si debería adquirir un objetivo «profesional» como el 16-55 2.8, para quitarme las dudas.
Pero ¿Realmente seré capaz de aprovechar esas calidades que promete la publicidad? No estoy nada seguro. La nitidez también tiene mucho que ver con la técnica de disparo, qué combinación de apertura y velocidad, dónde has enfocado y cómo has sujetado la cámara. Y todo eso es el fotógrafo no la cámara quien lo condiciona.El tema de colores, tal vez es circunstancial. En general en el viaje tuvimos mucho sol con cielos despejados, luz dura que es poco favorecedora. Tuvimos también mucho tiempo de furgoneta, que disparas desde dentro con un cristal tintado, reflejos y en movimiento. Pero cierto es que el resultado es que no me encantan los colores. Menos en Marrakech, los riads estaban alejados del centro de la ciudad con lo que no hubo oportunidad de hacer puestas de sol, para disparar con una luz más favorecedoras, o nocturnas. Bueno, nocturna sí, en el desierto, aunque la luna nos fastidio algo la luz y además estábamos un poco lejos de las grandes dunas como para hacer «con un primer plano interesante».
La composición, que si que es responsabilidad exclusiva del fotógrafo, no puedes echar nada en cara al objetivo. Salvo distorsiones, lo que pones en el encuadre y como lo pones, es decisión del que mira por el visor y dispara. Pues ninguna foto sobresale por tener una composición brillante y a cambio las que son malas, abundan.
En este apartado de la composición también podemos hacer balance de la temática. Fotografía social no suelo hacer mucho porque me cuesta afrontar la negativa o rechazo de la gente a que le hagan fotografías. En Marruecos, desde luego, mucha gente mostraba rechazo.
Podría hacer «robados» con la parte tele del zoom, o ponerme a hablar con la gente para hacerme cercano, pero reconozco que no me merece la pena casi ninguna foto si a cambio tengo que aguantar una conversación que no me interesa. Pero lo que se denomina fotografía de calle si que hago y la verdad es que no he logrado nada notable en este viaje.
No tengo nada del zoco de Marrakech que me resulte significativo a pesar del tiempo que estuvimos en él. De las señales, símbolos, iconos, carteles, … alguna cosa. ¿Arquitectura? Vimos muchas kasbash, algunas en plena ruina por el terremoto del 2023. Pero tampoco he logrado una foto llamativa. Y los paisajes, vulgares. He vuelto a darle una vuelta a las fotos, muchas se quedaron en la copia del disco sin haberlas vuelto a mirar. Tal vez tengo esa «foto del viaje» que se me ha pasado. Pero no, no hay «foto del viaje». Las fotos que van a quedar en el diario son las de ésta entrada y las de2026. Una nueva época
A Navburis sus compañeros de trabajo la regalaron unas orquídeas de despedida por su prejubilación. Por eso son un símbolo de la nueva época.
Que no una nueva vida, pues nuestras vidas siguen igual, solo va a cambiar la forma de emplear el tiempo. Haciendo grandes números redondos, pasamos 25 años formándonos, de la escuela a la universidad, condicionados por el calendarios escolar. Luego pasamos 40 años trabajando, restringidos por el calendario laboral. En 2026, con ilusión, una nueva época. Será la vida y nuestros deseos, los que condicionen nuestro calendario.






























