San Petersburgo

Palacio de Catalina, julio 2019

Palacio de Catalina, julio 2019

Pasó junio. Empezó el verano y el calor. Aprovechando una estancia sin descendientes dependientes nos tomamos un fin se semana largo, de jueves a lunes, para hacer un viaje. El año pasado fuimos a Estocolmo y este a San Petersburgo.
Lenin, San Petersburgo, julio 2019

Lenin, San Petersburgo, julio 2019

La ciudad me ha gustado mucho, no ya por su grandiosidad como capital de los zares, sino por su gran vitalidad. Mucha gente, mucha diversión … Supongo que en Invierno será otra cosa pero ahora en verano destila vida. Por supuesto visitamos el Hermitage y los palacios de Peterhof y de Catalina (Pushkin). A estos dos últimos fuimos en barco y en metro + autobús respectivamente. Al visitar una ciudad cogemos el transporte público siempre que podemos, es la mejor manera de conocer como viven las personas y te da un punto de vista más allá de las atracciones turísticas.
Palacio de Peterhof, julio 2019

Palacio de Peterhof, julio 2019

De la época soviética queda poco visible, una enorme estatua de Lenin, algún edificio mostrenco y simbología variada en paredes de edificios que eran antiguamente de la administración. Del salvaje cerco que sufrió la ciudad en la II Guerra Mundial quedan algunos bunkeres mantenidos y lugares conmemorativos así como cementerios :(.
Escalera de L'Hermitage, julio 2019

Escalera de L’Hermitage, julio 2019

Aparte de los palacios, otras atracciones llamativas son las iglesias ortodoxas. Entramos en la Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada y en la catedral de Nuestra Señora de Kazán. Subimos a la cúpula de la catedral de San Isaac y merodeamos por la de San Pedro y San Pablo pero no entramos porque tenía una cola enorme de turistas chinos. Se nota que es una ciudad de cruceros.
Catedral de San Isaac,  San Petersburgo, julio 2019

Catedral de San Isaac, San Petersburgo, julio 2019

Fuimos en tiempo de «noches blancas», pero ya acabando, el sol llega a ponerse unas tres horas, y más bien lo que ves es lo que llamamos «hora azul».
Puente del Palacio, rio Neva, julio 2019

Puente del Palacio, rio Neva, julio 2019

La última noche nos recogían a las 3 de la mañana para ir al aeropuerto así que decidimos no dormir e ir a ver como levantan los puentes sobre el rio Neva y de paso hacer unas fotos nocturnas.

Ciclos vitales

Ciudadela Jaca, junio 2019

Ciudadela Jaca, junio 2019

En algún momento de mi vida oí o leí sobre los ciclos vitales de una persona. Una teoría que supone que cada persona tiene unos ciclos asociados a aspectos corporales y mentales a modo de ondas de distintas frecuencias: El ciclo de la mente, del corazón, de la alegría, del estomago, del conocimiento … ciclos que suben y bajan … Cuando muchos de estos ciclos te coinciden ascendiendo te encuentras muy bien físicamente, eufórico mentalmente, y consigues grandes logros. Y al reves, si los tienes de bajada no das pie con bola, todo te sale mal y enfermas. Esoterismo puro.
Al paso, Alto Tajo mayo 2019

Al paso, Alto Tajo mayo 2019

El caso es que a lo largo de los años he observado que en el último tercio de la primavera, de finales de mayo a finales de junio, suelo tener un bajón, sobre todo mental. No todos los años, pero si los suficentes como para tener esa impresión. Es un contraste con el inicio de primavera, finales de marzo, que lo suelo tener asociado a momento de subidón. Sea o no por ciclos vitales, el caso es que este año el fin de primavera no ha sido una buena época. El mes de junio se me ha pasado enredado con temas médicos y ciertamente, no he estado muy feliz. Tampoco nada muy grave teniendo en cuenta que químicamente mi cerebro funciona para no ser infeliz.
Día de playa, El Saler mayo 2019

Día de playa, El Saler mayo 2019

La primera semana de junio tuve un TAC y 24 horas de Holter colgando. El fin de semana tuve molestias físicas en la zona torácia que me llenaron de dudas sobre la situación. La segunda semana de junio era cuando tenía que irme de viaje a ayudar a un reto deportivo-solidario y en la situación que me encontraba no estaba muy seguro de si podía sufrir una ataque cardíaco o entrar en «modo pánico mental». Así que decidí ir directo el lunes a asegurarme de que mis condiciones físicas eran las adecuadas para hacer ese viaje: A las urgencias del hospital La Paz. Ahora mirando hacía atrás no lo volvería a hacer, pero en ese momento me pareció la mejor de las ideas. Una forma eficaz de salir de dudas. Eficaz y rápida, una revisión y tendría un diagnóstico que despejaría todas las dudas: Puedo o no puedo.
Frontera franco-navarra, junio 2019

Frontera franco-navarra, junio 2019

Pero no, rápida no fue la cosa … Me levanté, despaché los asuntos domésticos y para el hospital que me fuí. Hay que reconocer lo bien que funcionan en Urgencias para algunas cosas, decir que tengo un problema de corazón y me duele el pecho para estar antes de que me diera cuenta en una sala con 20 médicos observándome, conectado a no se cuantos aparatos y pinchado varias veces. Todas las informaciones que me dan sobre sus observaciones son positivas pero me meten en una sala a esperar. ¿Esperar qué? Si me había parecido impresionante la velocidad de reacción a la entrada ahora me iba a quedar impresionado de la lentitud del protocolo. La información te la van dando con cuentagotas. Hay que esperar resultados, ¿de qué?, de las pruebas ¿qué pruebas?, de los análisis que te han hecho a la entrada ¿y cuánto tiempo? no se sabe, ale, espera, espera, espera …
Transpyr, junio 2019

Transpyr, junio 2019

Poco a poco fui recabando información, me habían metido en el protocolo de infartos. Eso supone hacer un análisis para detectar una proteina, la troponina, que lleva su tiempo y si además tienes el hospital lleno de pacientes con análisis como era el caso, más. A esperar que le llegue su turno. Al mediodía tenía claro que mi intención de tener una respuesta rápida se había desvanecido en el protocolo. El análisis en cuestión además lo repiten a las 5 horas y por supuesto va a la cola de lo que haya. Podría explayarme más sobre esta experiencia, de las situaciones y las personas que me rodearon, pero me llevaría tanto tiempo y hay tantas cosas, que si no contar al menos reseñar, que lo dejo aquí. A las 23:30 salí del hospital ya con el convencimiento que el dolor y la cardiopatía de la aorta no tenían nada que ver. La vida sigue y hay más cosas que contar.

Fin de curso 2019

Flor de aire, mayo 2019

Flor de aire, mayo 2019

Siempre el «final de curso», analogía escolar, es una temporada complicada en el trabajo. Sobre todo la primera quincena de julio, bastante estresante. Este año la última semana de Mayo y la segunda de junio venían con eventos laborales/solidarios variado que en cierta forma complicaban mi vida en la que cada vez aprecio más la rutina. Una reunión de tres días en Córdoba y un voluntariado de 5 en una actividad compartida por mi empresa y la fundación donde esta mi hijo. Para rematar esta época de no-rutina, se ha cruzado un asunto de salud, que me ha deparado un sinfin de citas médicas de las que todavía no me he librado.
L'Albufera,  mayo 2019

L’Albufera, mayo 2019

Yo me encontraba muy bien. Después de una lesión muscular leve a finales de noviembre y que se prolongo hasta enero, estaba teniendo una continuidad deportiva extraordinaria. Estaba en buena forma. Pero tenía decidido hacerme un reconocimiento médico simplemente por precaución como suelo hacer cada 2 años. Al reconocimiento llegué el 28 de mayo con la confianza de reafirmar mi buen estado de salud. Solo estaba teniendo unas ciertas molestias, casi no lo definiría como dolor, en el costado izquierdo, por la axila, a veces yendo al pectoral o la dorsal, un tanto difuso. En alguna respiración notaba algún pinchazo nada alarmante pero estaba en alerta a la espera de la radiografía de tórax. Todo iba fenomenal, en las pruebas que me hacían y se podía ver el resultado me daban noticias positivas, muy bien con el doctor de medicina general que no supo decirme la molestia de donde podía venir pero sin darle importancia …
Goian Bego, Aurizberri, junio 2019

Goian Bego, Aurizberri, junio 2019

Hasta que llegó la cardiología que era lo último. No sé si fue casualidad o vío algo en el electrocardiograma el caso es que la doctora me hizo una ecocardiografía y ahí tacham tacham ven una anomalía: La aorta en su parte ascendente muestra una dilatación, aneurisma. Sin alarmismos la doctora me lo cuenta y me dice que hay que confirmarlo con un TAC. La dilatación de la aorta suele estar asociado a fumadores, diabéticos, colesterol alta, tensión alta, ninguna de las causas me aplican. Por si acaso me manda una prueba, un holter de tensión. Ahí va la feria, desde entonces va a ser un no parar de médicos. Me voy a Córdoba con la noticia recién puesta en mi cabeza y sin forma de echarla fuera.
Flor de cactus, mayo 2019

Flor de cactus, mayo 2019

Morir hay que morir de algo y ya puestos prefiero algo rápido, aunque se repentino, que andar agonizante mucho tiempo, minando en el camino la salud de mis cercanos. Me aterra la idea de estar muriendo durante meses y tener una vejez larga invalido. Así que bien mirado un aneurisma es rápido y te ahorras las penurias de la vejez. Estupendo, muy estoico, pero luego, en la noche solitaria, te entran los temores. Sea porque fuera evolución normal o alimentada por mi ansiedad, el dolor torácico era cada vez más frecuente e intenso. Al volver a Madrid, el TAC confirma la dilatación y un Holter de tensión que no tengo hipertensión. No voy a extender más esta entrada para no hacerla interminable. Pero ya contaré como acabé 15 horas en urgencias. Toda una experiencia para escribir. De momento, pausamos el relato.