Archivo de la categoría: Arquitectura, interiores
Patrones geométricos
Una característica del arte islámico es la creación de figuras de colores siguiendo una simetría que se repite. Hechas con teselas, azulejos, madera o yeso, cubren paredes, suelos y techos, para decorar puertas, fuentes, salas, bancos, ventanas…
Pueden ser motivos vegetales, arabescos, letras árabes, caligrafía, o figuras geométricas formando estrellas y polígonos, lacerías.
En Marruecos tuvimos oportunidad de apreciar y disfrutar de muchas ejemplos de gran belleza que no pude dejar de fotografiar.
Las grandes puertas de los palacios y mausoleos lo tienen pero también aparecen en la calle ordinaria, en bancos para descansar o en fuentes.
En Fez visitamos un taller donde hacia los adornos con azulejos. El artista que hace los diseños utiliza la geometría y la matemática para generar nuevas formas
Marruecos 2026
Este año empezamos los viajes fuera de España repitiendo país, Marruecos, pero por otra zona, la norte. Tanger, Ashila, Tetuan, Chefchaouen, Volubilis, Ouazan, Mulay Idrís, Meknes y Fez. De domingo a sábado en un viaje organizado por agencia, la misma del año pasado. Y un mismo formato, chófer que nos lleva a los sitios de interés y ahí, en algunos casos visita con guía, o a nuestro aire. Bien.
El tiempo regular, la lluvia apareció y, aparte de incomodar, nos impactó más de la cuenta la tarde de paseo por Fez. Nos pilló dentro de la medina, que es un verdadero laberinto. Bien mojados y perdidos, nos costó salir, al final tuvimos que contar con uno de los muchos chavales que se ofrecen de «guía» a los turistas en las puertas de entrada.
En Chefchaouen nos cayó un tormentazo, con rayos y granizo, pero dentro de lo que cabe no nos importunó mucho pues fue justo antes de cenar, volviendo al hotel. En conclusión, el sol lo hemos visto poco.
También en Meknes la lluvia nos quitó un rato de paseo por la tarde que tuvimos que «recuperar» por la mañana. Tampoco perdimos tanto, la realidad es que Meknes es una ciudad monumental en obras que quedará fantástica dentro de unos años
En todas las ciudades visitamos la medina, la ciudad antigua. La de Tanger está muy cuidada y es de calles amplias. La de Asshila, por ser localidad costera, recuerda un tanto a Esauira. Tiene muchas pinturas, grafitis, que la hacen un museo al aire libre. La de Tetuán es empinada, de calles estrechas y muchas de ellas malolientes. Para ser atractiva al turismo necesitaría mucho arreglo. Tal vez es mejor para ellos que no. Pero un poco de limpieza no le viene mal.
Chefchaouen, la ciudad azul, tiene la medina muy cuidada y orientada al turismo. En Ouazzane, la ciudad verde, fuimos asaltados por primera vez por los «guías» locales, jovenes desocupados que por unos dinares te llevan, según ellos, a los lugares más interesantes. Intentamos no hacerles caso pero son muy insistentes y al final te perturban. Por eso el paseo por la medina, no tan estrecha como la de Tetúan, ni tan ancha como la de Tanger, ni tan turística como la de Chefchaouen, fue un tanto corta y precipitada. La medina de Meknes no la vimos mucho por falta de tiempo, pero parecía muy local, laberíntica y muy de viviendas. Claro que para laberíntica y grande la de Fez. Aunque había algún comercio «para turistas», la mayoría de calles y comercios eran para la vida de sus habitantes. Nada que ver con la de Marrakech. En Fez hay mucha más vivienda y se nota.
El equipo fotográfico ha sido el mismo que llevé a Barcelona. Será interesante hacer el estudio de focales utilizadas como hice con los últimos viajes. En este, el genero predominante ha sido la fotografía urbana y de arquitectura, calles, callejones, puertas, arcos, edificios, interiores, … Muy poco de calle, y menos de retratos, pues los marroquíes te demuestran que los fotógrafos no son bienvenidos. Y tampoco hemos tenido muchas oportunidades de ver paisajes. Aún así, he vuelto con 1.000 fotos, habrá más entradas en el diario con fotos de este viaje a Marruecos de 2026 según vaya procesando.
Escapada manchega
Daimiel y Campo de Criptana. Justamente el año pasado estuvimos en Damiel, como esta vez, en las Tablas para ver aves. Con todas las lluvias del mes de enero y febrero esperábamos una gran cantidad de zona inundada. Y si, más había pues uno de los recorridos del parque no lo hicimos el año pasado porque estaba seco, y este si que lo hemos paseado.
Algo más de agua pero algo menos de aves. O al menos, más lejos de los miradores. Iba con el propósito, o más bien deseo, de fotografiar al porrón pardo. El año pasado estaba, nos lo enseño el guía, pero desde muy lejos.
Pues bien este año estaba «el» porrón pardo, porque solo había uno. Y tampoco estaba muy cerca por lo que puse el duplicador. El duplicador es estupendo para ver objetos lejanos, como si fuera un telescopio o unos prismáticos, pero para fotografiar añade varios problemas, pierdes luz y nitidez y obtienes mucho ruido y es más fácil trepidar las fotos. De resultas que muchas fotos no valen ni para recuerdo.Precisamente del porrón pardo me ha costado encontrar fotografías que pudieran valer como para mostrar. Además del porrón pardo, hemos «cazado», en primicia, al ánade frisio y a la grulla. Para completar el viaje, antes de volver, decidimos hacer escala en Campo de Criptana y visitar sus molinos.Llegamos justo en la hora dorada y aprovechamos la bonita luz frontal de la puesta de sol para hacer varias tomas de los molinos.Tambien en el crepúsculo antes de cenar.Tenía pensado una nocturna con la luna, en cuarto creciente, y los molinos, pero no encontré una ubicación a la suficiente distancia, un kilometro o mas, en la orientación adecuada para que la luna tuvieraun tamaño aparente grande. Al final hice la foto a 50 metros del molino, quedando la luna pequeña.Y dos exposiciones, una para el molino y otra para la luna, fusionando las dos tomas en photoshop.



























