Será la edad, o las circunstancias adheridas. Pero cada vez encuentro más rincones de mi casa que me gustan y me dan paz y tranquilidad cuando estoy en ellos y los observo. Es un nuevo curso, un nuevo otoño. Ahora paso más tiempo en mi casa y la disfruto más. Qué agradable es leer con abundante luz natural. Y escuchar música todo el tiempo que quieras! Son pequeñas cosas que he recuperado después de mucho, mucho, tiempo.
El otoño 2026 tardó en echar al verano y lo hizo sin mucho esplendor. Una victoria gris, deslucida. No ha venido con lluvias, vientos, fresco, nubes y sol en proporciones armónicas. No. Si llueve, pocas veces, diluvia. Lo más frecuente son días soleados, rozando temperaturas altas, y secos. Otro otoño sin setas.Archivo de la categoría: Paisajes
Veraneo 2026
Este es mi primer verano de jubilado. Casi toda mi vida de trabajador he tenido vacaciones durante las semanas de agosto. Dos o tres semanas según cuadraba cada estío. Pero me traladaba a la playa mas tiempo. Trabajando, bien en la oficina de Valencia o bien por teletrabajo, el caso es que estaba fuera de Madrid 4 o 5 semanas. El veraneo.
Los días de vacaciones servían para desconectar del trabajo y hacer deporte diario. Este año no tengo que desconectar de nada y el deporte forma parte de mi rutina de jubilado, por lo que esos alicientes de tantos años, este, no los tengo. El verano ha perdido gracia, ya no es ese tiempo que esperas que llegara para ara romper la rutina. Cambiaría la forma de veranear, ya no haría lo mismo, pero es verdad que un elemento de la familia tiene obligaciones asistenciales a un centro ocupacional y estas son sus vacaciones y a las que me tengo que adaptar.
Pero lo peor de este año es el calor. Calor que es continuo y te impide hacer vida al aire libre en las horas centrales del día. No sacas todo el partido que esperas de cambiar de localización. Cambiar a gran ciudad por un parque natural y quedarte en casa igualmente debajo del aire acondicionado y los ventiladores. Un asco. Escribiendo esta entrada, el día 19 de agosto, hemos llegado a los 40 grados. Y parece que si este verano ha sido peor que el anterior, va a ser mejor que el siguiente.
Aburrirnos no. Aún sin salir de casa tienes cosas que hacer, ver y leer. En las pocas horas de calor soportable, aparte del deporte, algún día he ido a la playa y he hecho algo de bici. Poca cosa, También, como no, he ido a fotografiar aves al lago, el Estany del Pujol . Siempre encuentras algo nuevo. Este año ha aparecido una bandada de malvasías, un pato que nunca había visto antes en el lago y solamente en las Tablas de Daimiel. Hasta donde llegó mi observación, eran todos hembras. Curioso. Otra avistamiento novedoso fue una bandada de ostreros que pude capturar al vuelo. Algún ostrero despistado había visto con anterioridad, pero no tantos. Y también ha sido excepcional la captura, en el lago, de una garceta grande. Es de tamaño similar a la garza real pero de un blanco inmaculado bastante impresionante.
El 12 de agosto siempre es un día importante en la familia, el cumpleaños de Navburis. Este año más especial, de regalo, un eclipse solar total. Para verlo bien nos trasladamos con unos amigos al Alto Tajo. Todas las vicisitudes referentes al eclipse los contaré en una entrada especial. La noche anterior y la misma noche del eclipse estuvimos viendo las Perseidas. Este año he conseguido fotografiar la estela de una estrella cruzando la vía láctea
Otra actividad realizada en estos días infernales de calor ha sido una visita al Centro de Arte Hortensia Herrero. Fuimos el año pasado pero una exposición temporal de Anselm Kiefer ha justificado, de sobra, una nueva visita.
Cuando publique esta entrada, nos quedará una semana de veraneo. Confió en que las altas temperaturas desaparezcan y podamos disfrutar más de estos últimos días de veraneo. De momento, 21 de agosto, después de una calurosa mañana tenemos una estupenda tormenta.Una noche de verano
En verano me gusta encontrar una noche para hacer fotografía nocturna. Aunque sea repitiendo localización, para no perder la habilidad de hacerlo, a modo de entrenamiento, y no olvidar la parte técnica y de preparación que conlleva este tipo de fotografía.
Aproveche una noche sin luna para fotografiar la via láctea. En esta ocasión, me dio por «pintar» con la linterna, un árbolito que protagonizaba la composición del primer plano
Gijón y Oviedo
Hasta hace poco, la cornisa cantábrica, desde Estaca de Bares hasta el Bidasoa, no era una región que hubiera visitado con frecuencia. De joven, en el año 1983, fui a una competición de atletismo en San Sebastián. Poco vi, pero me bañé en la Playa de La Concha.
Después de esa rápida visita hay que esperar hasta el 2006 para volver por la cornisa: Una concentración de 4×4 en los Picos de Europa, pasando por Ribadesella, Canga de Onis y Covadonga. En 2008 volví a San Sebastián para otra competición de atletismo, 26 años después, pero esta vez competía mi hijo mayor. En esta ocasión pude ver algo mas de la ciudad.
Ha sido a partir de 2018 cuando he frecuentado la zona. En la Semana Santa de ese año, desde A Coruña, visitamos Estaca de Bares y la Playa de las Catedrales. En mayo vimos la final de rugby del campeonato de Europa en Bilbao y luego, alojandonos en Mundaka, recorrimos la zona de Urdaibai.
En 2019 el punto final de la carrera ciclista Transpyr fue Hondarribia. No daba pedales, 😃 iba de voluntario ayudando a los ciclistas.
En julio de 2022 visitamos Santander, Comillas y Santillana del Mar. En 2025, otra carrera ciclista, el km0, acabó de nuevo en Hondarribia.
Este año 2026, en Semana Santa, camino de Burdeos, paramos en Irún, para ver el parque de Plaiaundi. Y de nuevo, una final de rugby, nos llevó a Bilbao en mayo, completando el viaje con visita a Santoña y su entorno.
Y ahora, en julio de 2026, hemos pateado Gijon, Oviedo y Cudillero. Gijon me pareció moderna, típica ciudad española de tamaño apropiado para tener un nivel de vida muy bueno sin sufrir el estrés de las grandes ciudades. Tiene una estupenda playa urbana que da alivio a los residentes en los veranos cada vez mas ardientes, como el día que la visitamos.
Oviedo tiene mas zona artística y histórica, reflejo de una antigua prosperidad. No puedes liberarte del relato de Vetusta de Clarin. A parte de su centro monumental, hay dos características de la ciudad que me gustaron. Una, las esculturas de bronce que hay repartidas por la ciudad.
Y la otra, las iglesias prerromanicas asturianas. Visitamos San Julián de los Prados (Santullano), Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.
De vuelta a A Coruña paramos en Cudillero, bonito puerto de pescadores del Cantábrico, pero muy turístico. El día nos salió nublado, gris, que mató un tanto los colores del pueblo.
Con estas últimas visitas puedo decir que tengo bastante vista la cornisa cantábrica, si bien hay puntos fotográficos muy interesantes que todavía harán una nueva visita. Por ejemplo de Urdaibai a San Sebastián hay mucha costa que ver. Y lo mismo de San Vicente de la Barquera a Gijón.























