En abril hicimos el viaje a Marruecos, el único fuera de España. Con todo el potencial fotográfico de un viaje, en cierta manera, exótico, casi ninguna toma me termina de encantar. ¿Por qué? Hay un cierto número de ellas que no me parecen suficientemente nítidas, con enfoques poco acertados. Los colores no terminan de serme atractivos. Las composiciones desacertadas.
Con respecto a la nitidez, la sospecha recae en el objetivo, el 18-105 que he llevado en muchos viajes, que hasta ahora no me había provocado estas dudas. Me ha pasado también en Irati. ¿Puede ser que cada vez pongo el listón más alto? Ciertamente es un objetivo que no se considera profesional. Y al ser un «todoterreno», condiciona algo de calidad por funcionalidad. La incertidumbre de si carece de calidad, me ha llevado a plantear si debería adquirir un objetivo «profesional» como el 16-55 2.8, para quitarme las dudas.
Pero ¿Realmente seré capaz de aprovechar esas calidades que promete la publicidad? No estoy nada seguro. La nitidez también tiene mucho que ver con la técnica de disparo, qué combinación de apertura y velocidad, dónde has enfocado y cómo has sujetado la cámara. Y todo eso es el fotógrafo no la cámara quien lo condiciona.El tema de colores, tal vez es circunstancial. En general en el viaje tuvimos mucho sol con cielos despejados, luz dura que es poco favorecedora. Tuvimos también mucho tiempo de furgoneta, que disparas desde dentro con un cristal tintado, reflejos y en movimiento. Pero cierto es que el resultado es que no me encantan los colores. Menos en Marrakech, los riads estaban alejados del centro de la ciudad con lo que no hubo oportunidad de hacer puestas de sol, para disparar con una luz más favorecedoras, o nocturnas. Bueno, nocturna sí, en el desierto, aunque la luna nos fastidio algo la luz y además estábamos un poco lejos de las grandes dunas como para hacer «con un primer plano interesante».
La composición, que si que es responsabilidad exclusiva del fotógrafo, no puedes echar nada en cara al objetivo. Salvo distorsiones, lo que pones en el encuadre y como lo pones, es decisión del que mira por el visor y dispara. Pues ninguna foto sobresale por tener una composición brillante y a cambio las que son malas, abundan.
En este apartado de la composición también podemos hacer balance de la temática. Fotografía social no suelo hacer mucho porque me cuesta afrontar la negativa o rechazo de la gente a que le hagan fotografías. En Marruecos, desde luego, mucha gente mostraba rechazo.
Podría hacer «robados» con la parte tele del zoom, o ponerme a hablar con la gente para hacerme cercano, pero reconozco que no me merece la pena casi ninguna foto si a cambio tengo que aguantar una conversación que no me interesa. Pero lo que se denomina fotografía de calle si que hago y la verdad es que no he logrado nada notable en este viaje.
No tengo nada del zoco de Marrakech que me resulte significativo a pesar del tiempo que estuvimos en él. De las señales, símbolos, iconos, carteles, … alguna cosa. ¿Arquitectura? Vimos muchas kasbash, algunas en plena ruina por el terremoto del 2023. Pero tampoco he logrado una foto llamativa. Y los paisajes, vulgares. He vuelto a darle una vuelta a las fotos, muchas se quedaron en la copia del disco sin haberlas vuelto a mirar. Tal vez tengo esa «foto del viaje» que se me ha pasado. Pero no, no hay «foto del viaje». Las fotos que van a quedar en el diario son las de ésta entrada y las de





















