Archivo de la categoría: Urbanas

Escocia 2019 (III) Saint Andrews y Perthshire

Catedral Saint Andrews, septiembre 2019

Catedral Saint Andrews, septiembre 2019

Nuestra primera parada del viaje fue la elegante ciudad de St. Andrews. Con un día esplendido y soleado visitamos lo que queda de la catedral derruida. Tuvo que ser una construcción majestuosa. La ciudad es muy bonita con sus calles de casas de piedra y con el mar de fondo. También tiene un castillo, también derruido. Dado que en la familia hay aficionados visitamos el Old Course considerado el primer campo de golf del mundo.
Saint Andrews, septiembre 2019

Saint Andrews, septiembre 2019

Desde Saint Andrews salimos camino a Pilotchry, cruzando la región de Perthshire, con dos paradas: El palacio de Scone y el pueblo de Dunkeld. El palacio de Scone está ubicado donde se coronaban a los reyes de Escocia antiguamente. El palacio actual es de principios del siglo XIX y contiene objetos históricos de la noble familia escocesa Murray, Condes de Mansfield. Es bonito de ver (muy para turistas americanos) pero no te dejan hacer fotografías :E. Destaca un un cuadro donde hay dos jóvenes retratadas
Palacio de Scone, septiembre 2019

Palacio de Scone, septiembre 2019

Es la historía más llamativa de esa familia: Uno de ellos, oficial de marina, trajo al palacio una hija de color llamada Dido Belle reconociéndola todos sus derechos. En plena época esclavista tuvo una gran repercusión en su entorno. La verdad es que el padre dejó el problema de integrarla a sus tíos que la criaron junto una prima (blanca) también abandonada por su padre.Sobre esta historia se hizo una película, en 2013, con título «Belle».
Laberinto Scone, septiembre 2019

Laberinto Scone, septiembre 2019

El palacio tiene unos jardines muy bonitos, con unas flores impresionantes y sobre todo un laberinto donde te pierdes y te empieza a entrar el agobio de si no vas a poder salir. Nosotros después de un primer intento hicimos trampa 😉
Dunkeld, septiembre 2019

Dunkeld, septiembre 2019

La última parada antes de llegar a nuestro lugar de dormir fue Dunkeld un pequeño pueblo a orillas del Tay que tiene una bonita catedral pero a la que llegamos cuando ya estaba cerrada. Pudimos solo verla por fuera y gran parte de la catedral está derruida por las guerras religiosas y otra parte en obras.
Viejo cartel, Dunkeld, septiembre 2019

Viejo cartel, Dunkeld, septiembre 2019

Llegamos a Pilotchry a nuestro hotel justo a la, nublada, puesta de sol.Al día siguiente amaneció con niebla. Pero tuvimos suerte que a la largo de la mañana se fue disipando quedando una mañana soleada. Día de visitar lagos: Tay Tummel y Rannoch. También pasamos por Aberfeldy, nada interesante y el Castillo Menzies por fuera.
Loch Tay, septiembre 2019

Loch Tay, septiembre 2019

El primer lago fue el Tay, donde me di un buen golpe en las costillas al tropezar con una rama. La niebla iba levantando lo que provocaba un juego de luces curioso sobre el lago. Vimos que había un paseo en barca y con la mañana soleada era un buen plan, pero no había sitio pues se reservaba en linea en la web… una pena pero más apenados parecían los marineros que se disculparon por no disponer se sito mil veces y nos daban alternativas para volver por la tarde u otro día peor nosotros teniamos que seguir camino. Decidimos ir a comer a Aberfeldy pero no encontramos ningún sitio que merecería la pena y nos fuimos al Queen’s View del lago Tummel. Dicen que el paisaje más fotografiado de Escocia. Yo también, claro.
Loch Tummel, Queen's View septiembre 2019

Loch Tummel, Queen’s View septiembre 2019

Al mediodía el cielo se había cubierto mucho pero sin lluvia por suerte. Pasamos la tarde haciendo fotos en Loch Rannon, esperando sin éxito un cambio en el cielo. Deseaba un cielo con nubes y claros para hacer un reflejo bonito pero el cielo era el que era.
Loch Rannon, septiembre 2019

Loch Rannon, septiembre 2019

Descartada una puesta de sol, volvimos a Pilotchry para cenar pronto. Ya hablaremos de alojamientos y comidas.

San Petersburgo II

Iglesia de la Asunción, San Petersburgo, julio 2019

Iglesia de la Asunción, San Petersburgo, julio 2019

¿Son los rusos antipáticos? Hablando del viaje me he encontrado con personas que no los consideran precisamente amigables. Yo les he encontrado, en el trato puntual, correctos. Alguno borde si, pero en general amables. Lo que no esperes es que te cuenten chistes a la vez que te atienden. Y casi lo prefiero, que a veces en España empiezan simpáticos y acaban siendo pesados. Lo que si que es frecuente ver es algún macarra con coche o moto tuneado conduciendo a toda velocidad y haciendo todo el ruido posible para hacerse notar. Y parece que hay una cierta impunidad para ese tipo de compartimientos.
Diversión en el canal, San Petersburgo, julio 2019

Diversión en el canal, San Petersburgo, julio 2019

Si la Transición española es un ejemplo de cambio político de un país, la Perestroika es una película de ciencia ficción no exenta de esperpento. Desmontar un estado donde no sé reconoce la propiedad privada y pasar a una economía liberal de mercado sin matarse en las calles es increible. Por supuesto la desmembración de la Unión Soviética en muchas repúblicas supuso guerras civiles internas o entre vecinos, guerras que siguen, pero más por etnias, religiones y nacionalismos que por razones económicas derivadas del cambio político-social. En el desmontaje de la URSS los políticos bien situados se enriquecieron desmedidamente mientras que la mayoría del pueblo se quedó en el límite de la supervivencia. En San Petersburgo la mayoría de las personas que ves tienen un aire a clase media-media-media indudable.
Avenida Nevsky San Petersburgo, julio 2019

Avenida Nevsky San Petersburgo, julio 2019

La vida en San Petersburgo es alegre. La Avenida Nevsky y los alrededores de la plaza del Palacio de Invierno están llenos de grupos tocando. El domingo paseamos por los canales y había barcazas con gente disfrazada haciendo actuaciones de teatro, ballet, o simplemente el indio. Es una ciudad con atracctivos culturales: Opera, ballet, teatro, museos … Tienes suficiente oferta grastronómica. Nosotros comimos en sitios de comida rusa y georgiana. En fin, una ciudad para vivirla.
Puente del palacio, San Petersburgo, julio 2019

Puente del palacio, San Petersburgo, julio 2019

En cuanto al transporte está bien. El metro es espectacular por lo profundo que está. No vimos ninguna de las grandiosas estaciones que hay, por las que pasamos eran bastante normalitas, aunque algunas son muy curiosas pues para acceder al metro tienes que entrar por unas puertas integradas en la pared y te dá una sensación extraña. Tal vez lo hagan para que no se tire la gente a las vías. Las indicaciones son muy claras, nos movimos perfectamente en él. El día que fuímos a Pushkin también cogimos autobuses. Primero un K (de kutre :D) autobuses pequeños y algunos realmente viejos que te parece que son piratas y luego un municipal el 187 que ya te da otra impresión de seriedad.
Estatua puente Anichkov, San Petersburgo, julio 2019

Estatua puente Anichkov, San Petersburgo, julio 2019

Terminando (de momento): San Petersburgo es una ciudad que me ha gustado y no me importaría volver, aunque será poco probable, es muy fotogénica y además el caviar es más barato :D.

San Petersburgo

Palacio de Catalina, julio 2019

Palacio de Catalina, julio 2019

Pasó junio. Empezó el verano y el calor. Aprovechando una estancia sin descendientes dependientes nos tomamos un fin se semana largo, de jueves a lunes, para hacer un viaje. El año pasado fuimos a Estocolmo y este a San Petersburgo.
Lenin, San Petersburgo, julio 2019

Lenin, San Petersburgo, julio 2019

La ciudad me ha gustado mucho, no ya por su grandiosidad como capital de los zares, sino por su gran vitalidad. Mucha gente, mucha diversión … Supongo que en Invierno será otra cosa pero ahora en verano destila vida. Por supuesto visitamos el Hermitage y los palacios de Peterhof y de Catalina (Pushkin). A estos dos últimos fuimos en barco y en metro + autobús respectivamente. Al visitar una ciudad cogemos el transporte público siempre que podemos, es la mejor manera de conocer como viven las personas y te da un punto de vista más allá de las atracciones turísticas.
Palacio de Peterhof, julio 2019

Palacio de Peterhof, julio 2019

De la época soviética queda poco visible, una enorme estatua de Lenin, algún edificio mostrenco y simbología variada en paredes de edificios que eran antiguamente de la administración. Del salvaje cerco que sufrió la ciudad en la II Guerra Mundial quedan algunos bunkeres mantenidos y lugares conmemorativos así como cementerios :(.
Escalera de L'Hermitage, julio 2019

Escalera de L’Hermitage, julio 2019

Aparte de los palacios, otras atracciones llamativas son las iglesias ortodoxas. Entramos en la Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada y en la catedral de Nuestra Señora de Kazán. Subimos a la cúpula de la catedral de San Isaac y merodeamos por la de San Pedro y San Pablo pero no entramos porque tenía una cola enorme de turistas chinos. Se nota que es una ciudad de cruceros.
Catedral de San Isaac,  San Petersburgo, julio 2019

Catedral de San Isaac, San Petersburgo, julio 2019

Fuimos en tiempo de «noches blancas», pero ya acabando, el sol llega a ponerse unas tres horas, y más bien lo que ves es lo que llamamos «hora azul».
Puente del Palacio, rio Neva, julio 2019

Puente del Palacio, rio Neva, julio 2019

La última noche nos recogían a las 3 de la mañana para ir al aeropuerto así que decidimos no dormir e ir a ver como levantan los puentes sobre el rio Neva y de paso hacer unas fotos nocturnas.

Fin de curso 2019

Flor de aire, mayo 2019

Flor de aire, mayo 2019

Siempre el «final de curso», analogía escolar, es una temporada complicada en el trabajo. Sobre todo la primera quincena de julio, bastante estresante. Este año la última semana de Mayo y la segunda de junio venían con eventos laborales/solidarios variado que en cierta forma complicaban mi vida en la que cada vez aprecio más la rutina. Una reunión de tres días en Córdoba y un voluntariado de 5 en una actividad compartida por mi empresa y la fundación donde esta mi hijo. Para rematar esta época de no-rutina, se ha cruzado un asunto de salud, que me ha deparado un sinfin de citas médicas de las que todavía no me he librado.
L'Albufera,  mayo 2019

L’Albufera, mayo 2019

Yo me encontraba muy bien. Después de una lesión muscular leve a finales de noviembre y que se prolongo hasta enero, estaba teniendo una continuidad deportiva extraordinaria. Estaba en buena forma. Pero tenía decidido hacerme un reconocimiento médico simplemente por precaución como suelo hacer cada 2 años. Al reconocimiento llegué el 28 de mayo con la confianza de reafirmar mi buen estado de salud. Solo estaba teniendo unas ciertas molestias, casi no lo definiría como dolor, en el costado izquierdo, por la axila, a veces yendo al pectoral o la dorsal, un tanto difuso. En alguna respiración notaba algún pinchazo nada alarmante pero estaba en alerta a la espera de la radiografía de tórax. Todo iba fenomenal, en las pruebas que me hacían y se podía ver el resultado me daban noticias positivas, muy bien con el doctor de medicina general que no supo decirme la molestia de donde podía venir pero sin darle importancia …
Goian Bego, Aurizberri, junio 2019

Goian Bego, Aurizberri, junio 2019

Hasta que llegó la cardiología que era lo último. No sé si fue casualidad o vío algo en el electrocardiograma el caso es que la doctora me hizo una ecocardiografía y ahí tacham tacham ven una anomalía: La aorta en su parte ascendente muestra una dilatación, aneurisma. Sin alarmismos la doctora me lo cuenta y me dice que hay que confirmarlo con un TAC. La dilatación de la aorta suele estar asociado a fumadores, diabéticos, colesterol alta, tensión alta, ninguna de las causas me aplican. Por si acaso me manda una prueba, un holter de tensión. Ahí va la feria, desde entonces va a ser un no parar de médicos. Me voy a Córdoba con la noticia recién puesta en mi cabeza y sin forma de echarla fuera.
Flor de cactus, mayo 2019

Flor de cactus, mayo 2019

Morir hay que morir de algo y ya puestos prefiero algo rápido, aunque se repentino, que andar agonizante mucho tiempo, minando en el camino la salud de mis cercanos. Me aterra la idea de estar muriendo durante meses y tener una vejez larga invalido. Así que bien mirado un aneurisma es rápido y te ahorras las penurias de la vejez. Estupendo, muy estoico, pero luego, en la noche solitaria, te entran los temores. Sea porque fuera evolución normal o alimentada por mi ansiedad, el dolor torácico era cada vez más frecuente e intenso. Al volver a Madrid, el TAC confirma la dilatación y un Holter de tensión que no tengo hipertensión. No voy a extender más esta entrada para no hacerla interminable. Pero ya contaré como acabé 15 horas en urgencias. Toda una experiencia para escribir. De momento, pausamos el relato.