Han llegado las lluvias
Ahora esperemos que no entre el frío negro y podamos disfrutar de un otoño de antaño
Las últimas horas, noche incluida, las pasamos en La Habana. El famoso volcán Eyjafjallajökull había remitido en su vomito de cenizas y los vuelos se habían reanudado. Después de la experiencia de visitar la ciudad sin vuelos acusamos el agobio de las hordas de turistas, sobre todo en La Habana Vieja.
Volvimos a pasearnos por Habana Centro, pues estaba impresionado con el ambiente decadente de las casas. Gastamos también bastante tiempo en el Malecón fotografiando esos vehículos eternos que los cubanos reparan y reparan mientras los consumistas llenamos de basura el planeta. Y por supuesto volvimos a recorrer la preciosa calle de Mercaderes.
Por la noche en El Floridita, daikiris para despedirnos con alegría. Para acabar los CUC fuimos al mercado de artesanía. Los cubanos se enfadaban porque los turistas no comprábamos, pero la oferta era muy repetitiva y muy repetida. En todos los puestos veías lo mismo. De Cuba, a pesar de mi militancia antipuro, trajimos algún habano para fumadores y una botella de Ron Santiago de Cuba, que según oímos son los auténticos herederos «del conocimiento» del ron Bacardi.
Hay algunas anécdotas que quiero dejar contadas para la memoria …
Me sigue fascinando el país. Cuando veo las fotos que hice, las noticias que nos llegan a la tele o leo Generación Y, me traslado. Y aunque el régimen pretende reinventarse, que no transformarse, mutar, o desaparecer como debiera, sigue quedando esa sensación de abandono, de muerte lenta …. Recientemente han permitido la compra venta de automóviles, ojalá esta medida haga mejorar el transporte pieza fundamental para el desarrollo de la isla.
¿Qué será de Cuba en los próximos años? Creo que está a punto de suceder algo.
El domingo pasado en la playa, vaya otoño veraniego, los hiérbajos de las dunas estaban llenos de libélulas y por lo que aprecié en época de reproducción.
Llevaba la compacta G12 y como me venía bien capturar una de ellas para un concurso express, tema «suspendido», me puse a ello.
Las cámaras compactas suelen tener, si lo tienen, un visor óptico que no vale para nada. Y este es el caso en la G12. Utilizar la pantalla LCD a pleno sol tampoco es viable. Mi idea era fotografiar a la libélula cuando se va a posar que se queda inmóvil un instante, así que opte por enfocar, a ciegas, la punta de una rama y esperar a que viniera una. La cámara la ajusté en modo P, con el macro activado y el objetivo en su focal más larga (eq 105). Y ala, a disparar.
Como es de imaginar la probabilidad de éxito es muy baja. Y más con la velocidad lenta de respuesta de este tipo de cámaras. Cuando me cansé de estar medio agachado decidí tumbarme por debajo de la duna, menos cansado y un punto de vista diferente. No conseguí el propósito de pillar una suspendida pero al menos me quedaron aceptables estas dos que muestro. Diría que notables para los medios utilizados.
En mi pueblo sin pretensión