Con una galería de fotos de Venecia.
Y una foto «costumbrista».
Llega el fin de año y qué menos que hacer un balance de lo fotografiado y lo sucedido. Para recordar, lo suyo es repasar el álbum de fotos …
En enero estuvimos en Venecia y vimos una ciudad en la niebla 🙂 aún así, alguna de las fotos las encuentro atractivas. Nació Giulia.
En primavera mis primeros 50 años. En el trabajo me regalaron la Canon G12. Pero el gran regalo fue el viaje a Vietnam y Camboya. Todavía no he dejado en este diario muchas fotos de este viaje pero el año que viene estará llena de ellas.
El verano como siempre, el otoño peor. La sequía nos dejó sin setas y por más que lo intenté no supe fotografiar como se merece el Alto Tajo en esa época en la que está precioso.
No ha habido, salvo los viaje, una gran producción fotográfica ni en cantidad ni en calidad. A partir de agosto la mala situación económica ha repercutido en modo de recorte de salarios y aumento del trabajo, lo mejor del mundo laboral. Menos tiempo y menos inspiración para hacer fotos.
El año en definitiva agridulce. Es una obviedad pues todos los años son así.
Agrio el 15 de agosto cuando en un partido que no iba a jugar me rompí el bíceps femoral de muy mala manera. Adiós al deporte competitivo y a ver cómo queda la cosa
Dulce es ver como en esta última semana del año 2011 acabamos un libro cuyo prologo empezó en la primavera de 1988 … ya escribiremos sobre ello.
Feliz 2012.
Tenemos muchas crisis encima de la mesa, pero la fundamental es la crisis del modelo capitalista occidental. Modelo agotado.
La valoración de determinadas cosas ha acabado. Un «burbuja» se crea hinchando el valor de algo … hasta que se decide que no vale eso que se dice que vale, y pincha.
El mundo financiero de la sociedad occidental ha crecido desmesuradamente en base a burbujas. Nos encontramos ahora con una infraestructura, humana y material, insostenible de mantener. ¿Qué se va a hacer con está infraestructura? O mejor, qué se puede hacer.
Un pensamiento optimista lleva a pensar que sabremos, o sabrán, ya que es parcela de unos pocos elegidos (!?), gestionar esta situación y reconduciremos el exceso sobrante. Pero ¿Cómo? ¿Creando otras burbujas? ¿Las mismas? ¿Nuevas?
El pensamiento pesimista es que ya no hay lugar para crear burbujas, la infraestructura sobrante no va a ser posible recolocarla y viviremos un periodo de ajuste tal vez convulso que llevará a un cambio histórico.
De qué lado caerá la pelota que toca en la red ….