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Transporte en Japón
En nuestros desplazamientos por Japón hemos utilizado, aparte de nuestras bonitas piernas, el transporte público. En Japón el transporte funciona de forma impecable, da igual el tren shinkanshen que el metro o el autobús. Ni un sollo fallo ni retraso en los 10 días de viaje. Antes de viajar tienes la duda y el temor de no poder manejarte en el inmenso mundo de lineas, pero no, está muy bien indicado, tanto los mensajes sonoros como escritos los tienes en inglés además del japones.
Al igual que clavan el tiempo de llegada, también clavan para dejar la puerta en los lugares marcados del andén. Donde tienes la marca tienes también líneas para hacer la cola que respetan escrupulosamente los japoneses. Ahora bien una vez pasan al vagón se acabó el orden y la educación. Es la guerra, empujan como cabras y el que pilla asiento no lo suelta aunque esté reservado para embarazadas o minusválidos. Pudimos comprobar que también las viejas japonesas, como las de aquí, se transforman y corren como gacelas para pillar sitio :D. Lógicamente esto pasa más en los metros y trenes de cercanía y no en trenes que hay asientos reservados. Ahí da gusto, amplios, tranquilos y sobre todo LIMPIOS. Pasas bastante tiempo en ellos por lo que acabas haciendo muchas fotos por la ventana. Pocas con el resultado aceptable de la foto del Monte Fuji. Lo normal han sido fotos con exceso de reflejos.PD Para todo el tema de horarios y combinaciones de trenes en Japón es imprescindible la web de Hyperdia
Fotografiando en Japón
La fotografía es el corazón de este diario y aunque seguramente a los lectores les importe poco o menos que otros asuntos del viaje voy a empezar hablando de equipo fotográfico y cuestiones relacionadas. Como en mis últimos viajes desde el de Egipto, la cámara y objetivo han sido la X-T1 y el 18-135. No había ninguna foto específica que quisiera hacer así que de primeras no me planteé llevar nada más de objetivos aunque al final me entró la duda y por si acaso cogí el 12mm. También el trípode fue a la maleta. Ni uno ni otro se han movido del sitio que ocuparon al salir de Madrid.
Japón ha sido uno de los paises que en más sitios he visto prohibir hacer fotos. Muchos de ellos no tenía ningún sentido que se prohibiera, en algunos hasta me cuestiono que alguien quisiera hacer fotos. En otros lo que se prohibe es el uso de trípode, en este caso con más razón: La masa de turistas es muy grande y poner trípodes dificulta el desplazamiento. Y ese ha sido el mayor de los inconvenientes para fotografíar: La gente, la masa, la aglomeración desmedida de personas. Sólo he podido hacer fotos con tranquilidad en el primer lugar que visitamos por la mañana al madrugar. Luego ya hordas de turistas hasta un punto inimaginable. En este viaje he hecho poca foto «postal». Los monumentos con demasiada gente para sacarlos en la distancia y de paisajes amplios pocos hemos tenido. La mayoría de fotos han sido de detalles más que de escenarios. Ha habido algo de fotografía social, algo de arquitectura (templos y santuarios), algún retrato, incluso algún animal y mucha flora.Es la época de la floración de los cerezos (cherry blosssom, asakura) y árboles similares que da un color al paisaje que hay que fotografiar. El problema es que por cada ciruelo hay cien personas fotografiando, cuando no tienes a toda una familia debajo haciendo un picnic (Hanami). He hecho muchos intentos de plasmar en una fotografía la belleza que percibes con tus ojos pero no lo he conseguido. En todas las fotos encuentro algo a faltar o a sobrar. A parte de cerezos, ciruelos, almendros y similares, encuentras muchas flores dignas de ser fotografiadas. Es un clima húmedo y se nota en la vegetación.Me he encontrando con un cierto número de fotos trepidadas, movidas o fuera de foco. No hemos tenido días luminosos. Nada de ese sol mediterráneo que tenemos aquí. Ha habido mucha nube, mucha sombra de árboles y mucha espiritualidad en la oscuridad. El resultado exposiciones a baja velocidad y con ISO alto. Habitualmente disparo en modo prioridad a la abertura dejando en automático la velocidad y la sensibilidad ISO confiando en el buen hacer de la cámara. Pero eso tiene un límite claro y he estado frívolo no mirando en el visor las condiciones de disparo con la debida diligencia. La ansiedad del disparo fotográfico.Pero, como siempre digo, esto no era un viaje fotografíco sino un viaje (y punto). Y de verdad que lo hemos disfrutado. 🙂

















