Estas han sido mis últimas vacaciones tal y como se entienden cuando estás trabajando.Se acaba la pesada sensacion de volver a una rutina que no te apetece. Volver a un horario, aunque lleve ya unos años que decidí quitar el despertador, al final tienes que acabar midiendo el tiempo con el puñetero relojito del control de presencia.
Este año, como en los últimos, han sido 2 semanas de vacaciones. Cuando los niños eran pequeños y la única oportunidad para viajar era en verano, cuando los dejabas con los abuelos, tomaba hasta 4 semanas. Luego fueron 3 durante muchos años, y estos últimos de vida laboral, 2. Eso si, combinando con 2 de teletrabajo para estar el mes de agosto fuera de Madrid.
El próximo lunes, mañana, tendré, por última vez la sensación de estar en otro planeta al abrir el puesto de trabajo y empezar a leer los cientos de correos con decenas de problemas ocurridos en mi ausencia. Respiracion profunda y empezar poco a poco, por algo, sin agobiarme. Esta estrategia de no bloquearne con todo lo que hay que hacer, si no, focalizar en lo que mi intuición me dice que tiene que ser lo primero, ha sido la la manera de afrontar el trabajo en mis 38 años, 8 meses, y 27 días que llevo de vida laboral, a día de hoy, según la Seguridad Social. He de reconocer que esta vez los problemas me van a importar algo menos
En estas vacaciones he sido consciente que una buena cosa de la atadura del horario de trabajo es que tienes que ajustar muy bien tus rutinas para aprovechar el poco tiempo que te queda libre cuando trabajas 8 horas o más. Estos dos semanas he hecho deporte me he movido pero he sido un tanto inconstante, y poco ordenado.
A lo largo de los años de trabajo he ido teniendo distintos rutinas en función de horarios y sobre todo de estado físico. Los partidos de fútbol los jueves de 20 a 21, los clones de yoga de 7:30 a 8:30, el gimnasio de 19 a 20… Y la rutina que más he mantenido durante mucho años y sigue, las tardes de los miércoles de 18 a 19 que mientras pude corría, y ahora ando. Desde la operación de cervicales, en febrero 2021, mi rutina ha sido bicicleta estática y tablas de ejercicios por la mañana y por los tardes, al acabar la jornada laboral, andar al menos 4 km.
Tengo que pensar como mantener estas rutinas para que no queden diluidos en el espacio infinito de un tiempo sin límites. Acompañan a esta egocéntrica entrada del diario, fotos que me he realizado estas semanas de vacaciones.