De cabeza a las navidades
Supuestamente es una fiesta de amor global pero suelo encontrar a las personas mucho más irascibles sobre todo en los coches y en los centros comerciales.
Pasó el veranillo de San Miguel último coletazo de calores y el otoño ha avanzado firmemente. Tres semanas desde la última foto en el blog ¿a qué me he dedicado? Pues a fotografia poco.
Acabé la galería-recuerdo del viaje entre Los Angeles y San Francisco (Central Coast). Aún estoy poniendo títulos.Estas vacaciones he dormido MUCHO, entre 7 y 9 horas por la noche y entre 1 y 2 horas en la siesta. He hecho BASTANTE deporte, aunque como siempre pienso que podía haber hecho más y mejor. He hecho ALGUNAS fotos, no gran cosa. He leído POCO, a pesar de las gafas y el ebook :D. No he hecho NADA de lo que quería leer y mirar y estudiar de trabajo.
Y me encuentro FENOMENAL.Desde niños hasta el fin de los estudios medimos los años de septiembre a junio con dos meses de punto y aparte. Es el curso escolar. Luego con el trabajo el parentesís vacacional se hace más pequeño, un mes o tres semanas y pierdes algo la percepción de curso. Pero con los hijos se vuelve a vivir la intensidad del curso escolar. A la vuelta de vacaciones de verano te encontrabas alguna sorpresa para que cada curso empezara de forma diferente.
Al final de tantos años de convivir con este ciclo encuentras más coherencia narrativa en el plazo de septiembre a agosto que de enero a diciembre.
Y a mi también me ha traído cambios. Después de no se cuantos años seguidos, quince, creo, ¡me han cerrado el gimnasio! En marzo quitaron las clases de yoga y el 30 de junio portazo definitivo. En septiembre tendré que reinventarme.