Tras una lluvias, muy débiles en el Alto Tajo, teníamos grandes expectativas que no se cumplieron del todo. Poca seta de cardo y algo de níscalo. Ha vuelto a entra calor, demasiado calor, y sin lluvías a la vista parece que se acabó la temporada.
El otoño de 2014
Pasó el veranillo de San Miguel último coletazo de calores y el otoño ha avanzado firmemente. Tres semanas desde la última foto en el blog ¿a qué me he dedicado? Pues a fotografia poco.
Acabé la galería-recuerdo del viaje entre Los Angeles y San Francisco (Central Coast). Aún estoy poniendo títulos.Hice un par de fotos para las primeras setas de la temporada. Una foto que no debe faltar cada año.
Tuve un viaje lúdico con la empresa a ver una carrera de barcos, no me llevé la cámara por pereza y acabe haciendo fotos con el móvil, que herejía.También estoy dándole vueltas a qué foto subir a mi panel de fotografía conceptual. Menos mal que ya se acaba pues he de reconocer que mi inspiración factor decreciente y mi desidia factor creciente me están bloqueando. De momento la única propuesta que se me ocurre es fotografíar un tema de moda con la epidemia de ébola: Infección.
Central Coast
De Los Angeles a San Francisco fuimos por la Pacific Coast Highway, (State Route 1). Esta es una carretera llena de puntos de interés muchos de los cuales están señalados. Puedes tirarte mucho tiempo en ella si te vas parando en todos. Es mucho mejor si lo haces en sentido inverso al nuestro, de San Francisco a Los Angles, pues no tienes que cruzarte para las paradas.
El primer lugar que visitamos fueron las dunas de Guadalupe, lugar donde se han rodado varías películas, como Piratas del Caribe. Dormimos en Morro Bay, un idílico pueblo de pescadores si no fuera por una central eléctrica que tienen en medio del pueblo. Pero si no miras las chimeneas, es un lugar precioso con su puerto, con el «morro» una roca en medio de la playa y lleno de aves acuáticas. Aquí estuvo a punto de ocurrir la desgracia del viaje pues ya habíamos dejado el hotel cuando me dí cuenta que me había dejado el dinero. Menos mal que llegué justo cuando empezaban a limpiar la habitación.La fauna es otro de los alicientes de este trayecto. Antes de llegar a Carmel, en la zona que se denomina Big Sur, con un paisaje espectacular, hay una playa donde habitan elefantes marinos que puedes verlos a muy corta distancia. También llegamos a ver una ballena desde un mirador, aunque muy lejana. Entre Carmel y Monterrey se avistan colonias de leones marinos y nutrias gigantes. Hay que coger una carretera privada de pago que se llama 17 Mile Drive para seguir pegados a la costa. Un punto singular de este recorrido es el Lone Cypress un ciprés en una roca sobre el mar cuya imagen esta registrada, toma ya.En Monterrey paseamos por Cannery Row lugar donde se desarrolla la novela de John Steinbeck de igual nombre. Desde los muelles se pueden seguir viendo animales marinos, uno de lo más curiosos es la nutria marina que se pone de espaldas en el mar y se duerme. Desde Monterey fuimos del tirón a San Francisco ya que el día se nos acababa.Galería de fotos (de navburis y mías).
Fascinantes aves los flamencos
En la Devesa de El Saler (L’Albufera) las aves son un espectáculo continuo. Mientras que mamiferos solo puedes observar perro y gatos, y con dificultad conejos y ratas, la lista de aves que puedes encontrar es enorme. Y lo que es mejor es que cada vez encuentras una nueva especie que antes no había o no habias visto. Este verano han sido los flamencos.
La tarde del 28 de agosto iba en la bici con la idea de buscar fotos del atardecer, bien en la playa, bien en L’Albufera, cuando vi un flamenco en la orilla más alejada del lago. Con el 24-70 no daba para tomar una foto a buen tamaño y menos con la poca luz que había. Pero ahí estuve un rato intentándolo y alucinando pues nunca había visto ahí un bicho de esos. Además debí ser de las primeras personas en avistarlo pues nadie más había y el primer registro en la web de Birding Albufera es del 31 de agosto.Lo más increible es que he vuelto dos semanas después y el número de flamenco ha aumentado a unos diez ejemplares y todavía más increible es que estaban a tres metros de la orilla cercana ¡Y pude hacer fotos sin que se asustaran! Además esta vez en previsión llevaba el 105 con lo que las fotos están muy cercanas.Los ejemplares son jóvenes por lo que carecen del color rosa. Cuando llegue con solo había un pareja y al cabo de un rato, cuando ya estaba guardada la cámara (Murphy), apareció la bandada con el resto. Es una sensación única que te pasen por encima de la cabeza a metro y medio. No sé lo que durarán ahí pues es zona es de mucho paso de humanos y la verdad es que bastantes de ellos son de la subespecie «descerebrados». Lástima.













