He logrado completar una galería, la del crucero de este verano por el Mediterráneo. No es gran cosa en cuanto a fotografías, más el recuerdo.
Es mi intención antes de acabar el año colgar otra galería, por ejemplo la de París o NYC.
He logrado completar una galería, la del crucero de este verano por el Mediterráneo. No es gran cosa en cuanto a fotografías, más el recuerdo.
Es mi intención antes de acabar el año colgar otra galería, por ejemplo la de París o NYC.
Me he pasado muchos días (noches) de este año vigilando la luna. Me apunto a concursos/juegos de fotografía para obligarme a estar haciendo fotos de forma regular, no solo en los viajes. Además es una forma de seguir aprendiendo pues en ocasiones te plantean géneros de fotografías que nunca has hecho y tienes que ver como hacerlas. Eso aparte del innegable valor de someter tus «obras» a la crítica, a veces constructiva, siempre injusta, jaja, de otros fotógrafos. El juego de este año, si, un año de duración, son 12 pruebas fotográficas a realizar una al mes. De todas las pruebas una de ellas ya sabía que me iba a costar: Nocturna con luna. He hecho intentos casi todos los meses, he llenado las tarjetas de memorias de fotos inútiles de la luna.
La luna, en la noche, plantea dos problemas para fotografiarla. Uno es que está mucho más iluminada que el resto de entorno terrestre. Si expones para la luna, el resto negro. Y si expones para el entorno, la luna quemada. El segundo problema es que se mueve. Y se mueve deprisa con lo que tienes que disparar a velocidad de 1/100 (ISO 100). Es decir que si quieres que el entorno se vea entonces tu luna va a ser un borrón sobrexpuesto. Para resolver el problema técnico hay una opción que es obtener dos exposiciones y unirlas en una sola toma. Sea poniendo un filtro de densidad neutra, tomando dos capturas sobre el mismo fotograma (fichero) o uniéndolas en el procesado con el programa de edición de turno. Esto tan sencillo de realizar en el mundo digital no lo era tanto en la época analógica para el aficionado medio pero ya se hacia.De la enciclopedia práctica de fotografía Kodak (año 1979), tomo 6, página 1658: «Puede lograr efectos interesantes efectuando exposiciones dobles con objetivos diferentes». Esto es, aparte de la exposición tenemos el problema del tamaño. En una vista amplia la luna te va a quedar pequeña. Así que esta es la solución, y así lo hice yo: Una captura de la luna con un teleobjetivo, por ejemplo un 300 y una captura del entorno con un gran angular, 24 o 35 mm. Cada una con su exposición adecuada. Se revelan (RAW) por separado y luego en programa de edición se unen copiando la luna (recortada) sobre el entorno,fusionando la capa en modo trama para que solo los puntos con más iluminación se superpongan. El tamaño de la luna puede quedar un tanto irreal y hay que ajustarlo mediante un cambio de escala (herramienta transformar, escala). Lo normal es poner la luna «ampliada» en el mismo sitio donde está la luna «del entorno», pero ya puestos a hacer trampas hasta la puedes colocar en otro sitio.Una de las grandes atracciones de NYC son los rascacielos. Aunque no te guste su filosofía de trasfondo, impactan. Y los siguen construyendo. Creo que saben que atraen a turistas. A mi me dio sensación que algunos los mantienen aunque estén vacíos, como se hacen en algunos pueblos de España para no perder la identidad pasada. Sin ir más lejos enfrente de la ventana de la habotación del hotel había un edificio de oficinas que por las noches estaba encendido, para qué, en el que nunca vi una persona.
Una de las mejores formas de ver estos gigantes es subir a uno de ellos. De casualidad que pasamos por el recién abierto One World Trade Center, actualmente el edificio más alto de la ciudad y decidimos subir. Impresionantes vistas como no puede ser de otra manera pero … a través de cristal. Para hacer fotos se te complica por los reflejos. Un detalle, el restaurante que hay en el observatorio merece la pena para comer, mejor en barra que en mesa. Agradable.
Como subimos a este nuevo gallito de las alturas dejamos la subida típica al Empire State para otra ocasión (volveremos) pero nos decidimos a subir al Top of the Rock del Rockefeller Center para ver un atardecer, y sin cristal de por medio.
Subimos en sábado y aunque que hay horas de subida, al no haberlas de bajada, estaba a rebosar. Difícil conseguir un sitio y difícil mantenerlo en espera de esa luz única que ingenuamente creemos que va a hacer nuestra fotografía la mejor. Por cierto a pesar de que en el entrada está escrito que no se permiten trípodes, yo no lo subí, allí arriba había unos cuantos.
Sea desde un «observatorio» de uno de ellos, desde un helicóptero o desde puntos de vista seleccionados en las islas del alrededor, o simplemente paseando, apareciendo entre las calles los tienes a disposición de la cámara. Resultado: Un montón de fotografías, no muchas buenas pero suficientes para dudar cuál merece mostrarse.
Aquí una buena lista de ellos. He de reconocer que los que más me han gustado han sido los realizados en los primeros años del siglo pasado, edificios con cierto aire gótico. Y uno de los que más el denominado Flatiron de 1902. Lo vimos al caer la tarde con una bonita luz,
Lamentables sucesos los que me hacen volver sobre París.