Por diversas razones vamos a cerrar el verano con una cierta carga de trabajo que no me animan a procesar y subir fotos. Por aquello de que no pase mucho tiempo he dedicado 5 minutos a pasar esta foto de apasarás de Angkor Wat. Las apsarás son una figura clásica de la mitología hindú, bailarinas con el pecho descubierto, y los templos de Angkor Wat está llenos de estatuas de ellas esculpidas en la piedra.
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Húe, ciudad imperial
La capital de los emperadores vietnamitas, la dinastía Nguyen. No tuvimos mucha suerte con el clima pues nos llovió a mares. La visita es sobre todo una inmersión en palacios, tumbas, pagodas y templos de los emperadores. Destaca por supuesto el palacio imperial a “semejanza” de la Ciudad Prohibida china.
Lo primero en visitar fue el mercado Dong Ba, introducirse en un mercado vietnamita es toda una experiencia de olores y colores, y a continuación el palacio imperial. En estas dos visitas la lluvia nos respetó algo.
Al día siguiente bajo la lluvia hicimos una excursión en barquita por el Rio Perfume hasta la pagoda Thien Mu. De esta pagoda salío el monje Thich Quang Duc para inmolarse en protesta por la persecución del budismo en el añ0 1963
Bien pasadas por agua fueron las visitas a las tumbas de Tu Duc y Khai Dinh. En esta última casi se queda el coche en atascado el barro. De paso también vimos como hacen incienso que por cierto es el mejor que hemos tenido nunca en casa.
De Hué como ciudad poco pudimos disfrutar por la lluvia, una lástima pero eso es lo que tienen los viajes.
Hoi An
Hoi An es una pequeña ciudad con un centro histórico de los siglos XVI y XVII bien conservado, bonito y agradable de pasear. Las casas son de dos alturas, en la planta baja como no, un comercio. De hecho la ciudad a lo largo de los tiempos ha sido un puerto comercial usado por chinos, japoneses, portugueses, holandeses … Un símbolo de la ciudad es el llamado Puente Japonés construido por estos para unir su barrio con el resto de la ciudad. El puente está cubierto, de madera, y tiene dos guardianes, uno en cada extremo, un perro y un mono.
En la pagoda Phuoc-Kien vimos unas espirales con incienso y un papel. Son las peticiones de personas que esperan que se cumplan cuando se acaba el incienso.
Otro de los atractivos de la ciudad es el mercado. Estrecho y denso, lleno de gente, luego vimos alguno más pero este fue el primero en que nos metimos bien adentro. Impactante ver una motocicleta cruzando el mercado entre el gentío :D.
Lo más típico son las sastrerías, te puedes hacer un traje a medida en 24 horas y así lo hacen muchos turistas. Aconsejo comprar camisetas son del mejor algodón y baratas 3 o 4 dolares. Y farolitos, los hay para vela o para luz eléctrica con telas de colores.
El hotel en el que estuvimos alojados fue uno de los que más nos gustó, y además a pie de playa, ocasión que no perdimos para darnos un baño en el Mar de China. Las playas de esa zona son espectaculares.
Tuvimos la suerte de pasar la noche del sábado allí, además coincidió con luna llena y la ciudad estaba de fiesta popular. Al caer la noche obligan a apagar las luces y solo se puede alumbrar con velas. Precioso. En el río los lugareños hacen barquitos de papel con una vela y lo dejan navegar por el rio. Al cabo de un rato se llena de lucecitas que van meciéndose y alejándose en la corriente.
A la mañana siguiente, bajo una tormenta tremenda, dimos el adiós a Hoi An y salimos camino de Da Nang a hacer una pequeña visita al Museo Cham y la Montaña de Mármol y de ahí, cruzando el Paso Hai Van, paso de las nubes, a Húe.
El ingenio de Manaca Iznaga
Con un sol esplendido de tarde decidimos acercarnos al ingenio de Manaca Iznaga muy cerca de Trinidad y de paso ver el paisaje del llamado Valle de los Ingenios zona de grandes explotaciones azucareras del pasado. En el ingenio de Manaca Iznaga destaca la torre vigía, una alta torre construida para vigilar a los esclavos.
Espectacular. Nos dispusimos a subir cuando llegó un grupo alegre de unos 15 escolares con sus profesores a visitar la torre. Los estudiantes iban uniformados y daba gusto verles. Empezamos la subida pero la escalera era de madera, había viento, se movía un poco y eso echó para atrás a Navburis y a bastantes de los profesores. No a la mayoría de los estudiantes que al grito de «¡Al tope!» se lanzaron escaleras arriba. Los profesores gritaban: «Esa negrita, lleven cuidado». «La mulatita que se va a caer!» Nos hizo gracia la distinción de tonos de piel que hacían.
«Dejen pasar al señor fotógrafo» 😀 muy educados me dejaron pasar y así el primero en llegar al tope fui yo. La verdad es que el último tramo de la escalera asustaba un poco, de madera, cerca de las ventanas, soplando cada vez más el viento, ahí se movía mucho …
La vista desde arriba espectacular, dominando todo el valle. Y abajo como miniaturas de juguete Navburis y los profesores que no habían subido. La bajada fue también bulliciosa pues los estudiantes encontraban más peligroso el descenso por las empinadas escaleras y las recorrían lo más rápido que podían para estar en ellas el menor tiempo posible.
Al final todos descendimos sanos y salvos.














