Llegamos a Kioto a media mañana con una intensa lluvia que no tuvo a bien parar en todo el día. No ibamos a parar por ello así que comimos en el hotel e hicimos el plan previsto de visitar Fushimi Inari y Arashiyama. El hotel estaba a unos 15 minutos andando de la estación de trenes, verdadero centro de la ciudad. No fue el mejor hotel pero si el más caro. Kioto nos sorprendió pues creíamos que era una ciudad más pequeña pero es grande y las distancias entre los distintas atracciones y la estación suele ser de media hora a cuarenta minutos en autobús. Y además llena de turistas, posiblemente la razón de que nos costara encontrar alojamiento y además caro. Una opción buena para Kioto son los ryokan pero también había problemas para encontrar sitio y a mi, si ya de joven me costaba sentarme en el suelo, ahora con las rodillas machacadas es un suplicio. A pesar de la lluvia decidimos seguir con el plan previsto que era, aprovechando el JR pass, visitar Fushimi Inari y Arashiyama ambos cercanos a estaciones de la línea JR. Empezamos por Inari. A pesar de la lluvia había bastante gente al principio del camino, un rio de paraguas. Fushimi Inari es un santuario situado en una colina y el camino sube en túneles de miles de toris. Los primeros tramos estaban llenos de gente y era imposible hacer fotos sosteniendo el paraguas en una mano y e intentando que no saliera la gente. Según íbamos subiendo la masa iba desapareciendo y la lluvia también fue a menos. No subimos hasta arriba, decidimos bajar cuando ya nos cansamos de tanto tori. No creo que haya otro sitio en el mundo con mayor número de toris. En cada rincón del camino hay un templito con toris y muchos con la figura del zorro (kitsune), el mensajero de Inari. En los toris hay letras escritas, uno puede pensar que se trata de poemas o mensaje sublimes, místicos … pero te sorprendes cuando de repente entre pictogramas japoneses te encuentras «TATOO STUDIO». Inari es un dios que representa varias cosas entre ellas la prosperidad y el éxito y por eso muchas empresas donan toris. Después fuimos a Arashiyama. La luz escaseaba y la lluvia arreciaba así que lo que vimos se vio como pudimos de mala manera. A Arashiyama le dedicaremos una entrada exclusiva pues volvimos dos días después y nos encantó. El segundo día de Kioto salío nublado pero sin lluvia. Por la mañana hicimos excursión a Nara y ya al atardecer volvimos a Kioto a ver Gion y el templo de Kiyomizudera. Para desplazarnos usamos el autobús municipal comprando el billete de un día que en cuanto lo usas más de dos veces te compensa y te evitas tener que ir con el dinero justo para pagar el viaje. EL gran problema de los autobuses es que van hasta arriba sobre todo los que pasan por los sitios turísticos. Recorrimos Gion, barrio con sabor antiguo, que salvo la zona del canal que estaba llena de gente haciéndose fotos, estaba a esa hora bastante tranquilo. Está lleno de restaurantes y casas de té muchos de ellas con entretenimiento con geishas por eso en ese barrio esperas poder ver alguna. Pero no es fácil y además no se dejan fotografiar. Vi como una decía un NO rotundo a una turista que le pidió fotografiarla. Y en Potoncho una pobre geisha iba corriendo entre la multitud perseguida por un grupo de fotógrafos.Después del paseo por Gion nos acercamos a ver el templo de Kiyomizu-dera que tiene iluminación nocturna. Muy bonito pero gran parte del templo está en reparación con un andamio que lo cubre. Al menos el andamio es de maderas y está integrado. El tercer día lo empleamos entero en visitar Takayama, comentarios en entrada aparte. El cuarto y último día en Kioto decidimos no salir de la ciudad, en un primer plan íbamos a visitar el castillo de Himeji pero decidimos dejarlo y además teníamos la espinita de no haber visto Arashiyama. Y eso fue lo primero que hicimos, volver a Arashiyama. De ahí al castillo Nijo, realmente de castillo tiene el foso luego por dentro es más parque y jardín que otra cosa.
Un poco tarde dentro de la organización del viaje vimos la posibilidad de ir a ver un festival de danza de Geishas (y Maikos) el Miyako Odori que solo se realiza en el mes de abril. Encontramos entradas por los pelos para el último día de estancia en Kioto y en un lateral que lamentablemente tenía una visibilidad que dejaba de desear. Tradicionalmente esta representación se hace en Gion pero por obras en el teatro se trasladó a la universidad de arte y diseño, un poco alejada del centro. No estaba permitido hacer fotos (ni videos pero había gente con el móvil tan ricamente) pero pude capturar de lejos a una Maiko (creo) en la cafetería A la salida del espectáculo de nuevo con el petabús nos fuimos a Pontocho una calle estrecha con casas tradicionales que ahora son restaurantes y casas de té. Tantos restaurantes hay que aturdidos para elegir acabamos cenando en un restaurante de cocina francesa. Después de cenar paseamos un rato por Gion hasta que empezó a llover y volvimos al hotel. Noche y fin de estancia. En Kioto se nos quedaron algunas cosas por ver como el paseo de la filosofía así que no me importará volver si alguna vez hay oportunidad.
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Made in Japan
El viaje comenzó en Peralejos de las Truchas un fin de semana de junio o julio de 2016 cuando vimos en un boletín de Iberia que abrían línea directa Madrid – Tokio y que ponían a la venta billetes a precio especial. Japón era un destino en nuestra lista de viajes así que rápidamente nos pusimos a buscar en el calendario las mejores fechas encajando obligaciones laborales y familiares y buen momento para ir. Teníamos claro que una buena época era a finales de marzo y principios de abril para ver el florecimiento de los cerezos, así quedaron fijadas las fechas del 28 de marzo a 8 de abril y comprados los billetes ipsoflauto. Determinadas las fechas del viaje nos pasamos horas muy entretenidos buscando los sitios a dónde ir, cómo ir y los hoteles donde dormir.Han sido 10 días de viaje más 2 de la ida y la vuelta. Todo ha salido según lo planificado. Con bases en Tokio y Kioto hemos visitado además Nara, Takayama, Nikko, Kamakura y Hakone. Hemos visto todo lo que hemos podido y el tiempo cronológico y meteorológico nos ha permitido. El tiempo bien, sólo dos días nos han salido ranas, uno más bien sapo. El día de la llegada de Kioto con lluvia y el último, el sapo, el día de la visita a Hakone con temporal de lluvia y viento. Hemos exprimidos las horas. Nos levantamos sobre las 6 y usando el transporte público y nuestras piernas para desplazarnos, cuando nos acostamos a las 10 de la noche con los pies y articulaciones machacados no ha hemos tenido momento el día que no haya sido dedicado al viaje. No me hacía la idea de volver, hubiera seguido unos días más.El viaje acabará cuando acabe de escribir lo que quiero contar y acabe de procesar las fotografías que he traído. He descargado casi 1100 fotos. La mayoría serán de poco interés, algunas directamente para borrar, pero espero que queden unas pocas que hagan justicia a lo visto. Y hasta que llegué ese fin vamos a tener Japón durante un rato en el diario.PD. Para aquellos que puedan leer esto y estén pensando en viajar a Japón y no sepan por dónde empezar recomiendo dos webs que a nosotros nos han ayudado a diseñar el viaje: Japonismo, todo Japón a tu alcance y Japan travel and living guide. También en la web de la Oficina Nacional de Turismo Japones se encuentran muchos folletos turisticos (en inglés). Los descargué pero no los hemos usado mucho. Y cientos de páginas en Internet!
Recuerdos de la guerra fría
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Segovía y el transtorno obsesivo compulsivo
Siempre que voy a Segovia, y últimamente voy al menos una vez al año, lo que tiene el cochinillo, acabo haciendo una foto a los estucados de las casas buscando una simetría perfecta. Y la verdad es que siempre que se presta la ocasión hago una foto simétrica. La obsesión por el orden y la simetría es un síntoma claro del trastorno obsesivo-compulsivo que sin duda puede ser indicio de enfermedad mental.¿Soy un psicópata? Pues parece que no, pues a pesar de mi (moderada?) obsesión por fotografías simétricas no es precisamente el orden y la simetría lo que me rodea. Solo hay que echar un ojo a mis mesas de trabajo, repletas de objetos descolocados que permanecen en el tiempo. Preguntar a quien convive conmigo y lo confirmará (espero :D)





















