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Cienfuegos

De Viñales a Cienfuegos hay una tiradita. Unos 500 km. Si bien hay mucha autopista, es «autopista cubana». Hay que llegar a La Habana y tomar la circunvalación, primer anillo de La Habana, que es un tanto peculiar. Aquí fue la única vez que nos despistamos en las carreteras. La circunvalación pasa por encima de la A1, la autopista inacabada a Santiago de Cuba, y no está señalizado el cruce, así que cuando la pasas dices … «que pinta de autopista importante tiene eso» .. y te la has pasado. Una referencia para los madrileños, es como si vas por la M40 y no está señalizada la incorporación a la A2.

Autopista Nacional Cuba, abril 2010

Autopista Nacional Cuba, abril 2010

En una primera versión del viaje la idea era llegar a Trinidad, que sobre el papel presenta mayor interés artístico-cultural que Cienfuegos pero la distancia nos hizo primero hacer una noche y luego pensando en un descanso merecido, dos. Y fue buena idea.

A Cienfuegos llegamos cansados, la última parte del camino ya por carreteras normales se hace pesada. La casa a la que íbamos, Angel e Isabel, nos costó encontrarla un poco. Yo sabía que estaba al lado del mar y la calle 35 se acababa de repente … no sabíamos que las calles continuaban en línea recta su numeración aunque se interpusiera el mar.  Por fin llegamos a la casa y nos quedamos embobados con el embarcadero sobre la bahía en la parte posterior de las casa. Punta Gorda es un sitio fantástico, un brazo de tierra que se adentra en la bahía y tienes el mar a un lado y al otro.

La ciudad no tiene mucho que ver, la plaza mayor, el paseo marítimo, el cementerio Tomás Acea  y  el Jardín Botánico que no fuimos, pero nos pareció una ciudad apacible, tranquila, con gente amable.

Eso fue lo que más disfrutamos en Cienfuegos, la tranquilidad, las puestas de sol, la cerveza en la terraza del Hotel Jagua, los paseos al borde del mar ….

Teatro Tomás Terry Cienfuegos, abril 2010

Teatro Tomás Terry Cienfuegos, abril 2010

La plaza de mayor de Cienfuegos es amplia y tiene edificios muy representativos. Nos gustó mucho el Bar El Palatino, a mi recordaba a los bares «grandes» de antes de los pueblos de España. Tuvimos la oportunidad de ver una fiesta «africana» en una de las casas de la plaza, pero no nos atrevimos a entrar ni estar mucho. En la zona de Cienfuegos hubo muchos esclavos africano y hay asociaciones que se dedican a recuperar sus tradiciones.

La mañana del día completo que estuvimos decidimos ir a una playa, Rancho Luna, a relajarnos. En la casa nos insistieron en que fuéramos al Nicho, un sitio de montaña pero preferimos no andar conduciendo por montaña y tomarnos la vida con tranquilidad. Allí aparte del baño en el caribe vimos la estrecha embocadura de la bahía y la fortaleza de Jagua. Y también conocimos al «cangrejo pincha-ruedas», cuando contamos a Angel e Isabel que habíamos pinchado en Viñales nos preguntaron si por un cangrejo …¿? Se ve que en la parte norte de la isla no es frecuente o nosotros no vimos pero de Cienfuegos a Trinidad por la carretera de la costa sur los tienes a miles.

Volvimos a tener una espectacular puesta de sol la última tarde para partir a la mañana siguiente a Trinidad, quedándonos  un agradable recuerdo de un sitio que probablemente en el futuro no sea tan barato ni accesible.

El ocaso .... Cienfuegos, abril 2010

El ocaso …. Cienfuegos, abril 2010

Galería de fotos de Cienfuegos

Un par de Venecia

Tres días grises pues al mal tiempo le ponemos buena cara.

Laguna Veneta, enero 2011

Laguna Veneta, enero 2011

¿No es encantador un paisaje en la bruma? ¿El misterio en la niebla? … hubiera preferido algo de sol.

Góndolas Plaza de San Marcos (enero 2011)

Góndolas Plaza de San Marcos

El ponchero de Viñales

Camino de Cayo Jutías, al salir de Viñales, recogimos a una señora, su hija y su nieta. La hija y la nieta se bajaron pronto y seguimos con la señora hacia Pons. Antes de llegar vimos a otra señora y decidí parar. A la que llevábamos dentro no le hizo mucha gracia. Pronto vimos que tenían diferencias sociales. La última era más «popular» que la primera que era mucho más educada en su hablar.

La señora recién llegada en seguida nos dijo que teníamos que ir a ver Minas de Matahambre y que nos daba un pan de no se qué si de vuelta la recogíamos .  La otra le dijo que íbamos al Cayo y que no pasábamos por Minas y en definitiva que no nos liara. Aunque nosotros escarmentados del paso por San Luis, aunque al final fue interesante, teníamos claro que no íbamos a desviarnos.

Cayo Jutías.  Cuba, abril 2010

Cayo Jutías. Cuba, abril 2010

Llegamos a Pons y dejamos a la primera señora que nos indicó donde estaba su casa por si en algún momento necesitábamos algo. Todo educación. La señora de Minas siguío con su retahíla  hasta que por fin al llegar a Santa Lucia dijo «pararme aquí, vivo ahí». Lamentablemente miré hacía donde señalaba a la vez que sacaba el coche hacía la cuneta para parar sin fijarme en que el asfalto acababa bruscamente en forma de sierra. Ahí metí una rueda trasera.

Al principio no le di mayor importancia, dejamos a la señora y seguimos hacía el Cayo. Al parar en el primer puesto del Minint (policia) miré la rueda porque me parecía que iba haciendo ruido sospechoso y justo …. pinchada.

En mi vida he cambiado una rueda 😀 y tenía que ser la primera en Cuba. Pero ahí Navburis reaccionó con rapidez y les pidió a los policías si podían cambiárnosla! Sin ningún problema! El jefe negro de dos metros puso a trabajar al chaval joven que era blanco. Al minuto teníamos unos cuantos chavales y un señor gordito mirando. El señor gordito iba dando sugerencias, menos mal porque creo que los policías estaban tan ‘pegados’ como nosotros en el tema.  Pero todo fue sobre ruedas y llegamos al Cayo. Quisimos darles 5 CUC a los policías y no quisieron cogerlos así que se lo dimos al gordito para que se los diera él.

A la vuelta del Cayo nos pusimos en contacto con Havanacar en Viñales pues no era plan visto lo visto circular sin rueda de repuesto. Teníamos dos opciones, ir a Pinar del Rio en cuyo caso la reparación la cubrían ellos o por nuestra cuenta al «ponchero» de Viñales por nuestra cuenta pero con la garantía de acabar rápido con el tema. Y eso nos importaba más, no perder tiempo con el asunto.

Ponchera, Viñales abril 2010

Ponchera, Viñales abril 2010

La ponchera … primera vez que oíamos ese curioso término.  Y sorprendidos estábamos al entrar en el cobertizo que hacía de taller. Ruedas lisas lisas que se siguen reparando y todo con herramientas antiguas.  Parecia una vuelta atrás en el tiempo, me acordaba yo del taller de mi abuelo Julián y el Señor Sanchís arreglando todo tipo de aparatos eléctricos que estaban esparcidos por los rincones de la tienda . Qué belleza la reparación, la reutilización, frente al usar y tirar de la sociedad consumista.

El ponchero, el Mayo, nos dijo que no nos preocupáramos que nos diéramos uan vuelta que el arreglaba el pinchazo dándole prioridad porque eramos turistas, recomendados por el «gerente»,  que veníamos de lejos y no podíamos perder el tiempo. Y de paso: ‘No como yo que ni siquiera puedo ir a Santiago de Cuba’ …  Y sobre el precio que no nos preocupáramos que valoráramos nosotros su trabajo y le pagáramos, cien o mil, lo que nosotros consideráramos.

El Mayo, Viñales abril 2010

El Mayo, Viñales abril 2010

Para nosotros poco acostumbrados a estas prácticas de no fijar precio nos dejó un tanto preocupados, pues tu quieres pagar lo que es justo, no quedar como un rata ni como un primo. Nos fuimos a ver la Cueva del Indio y antes de pasar a por nuestra rueda decidimos preguntar en la casa donde nos alojábamos por el precio que deberíamos pagar. Nos indicaron 2 o 3 CUC así que decidimos que 5.  Cuando llegamos a la ponchera el Mayo estaba con más gente así que nos indicó que fuéramos a la gasolinera de Viñales a verificar la presión de las ruedas.  Yo pienso que buscaba esa discreción que todos preferimos al tratar con Don Dinero :). Le dimos los 5 CUC, creemos que le pareció justo, y nos despedimos de él satisfecho con su artesanal trabajo. La rueda llegó impecable hasta el final del viaje!

La primera del año

Han pasado varios días del 2011 y no he encontrado el momento ni la foto para subir.

Colores de Burano, enero 2011

Colores de Burano, enero 2011

y eso que hemos estado en Venecia! En una gris Venecia donde no he visto el sol en tres días.