Así hemos empezado con la transición de la cámara, por el tejado. La «vieja» nikon D200 sigue haciendo su papel y salvo el deterioro de las gomas parece que va a durar unos años más. Y por lo tanto el paso a FF (full frame, sensor completo de 35mm) se aplaza. Pero la idea de tener un equipo ligero de viaje para evitar el peso de una FF no he sido capaz de aplazarla. Asi que estás navidades hemos incorporado una nueva cámara al equipo: Una fujifilm X-T1 con un 18-135 lista para viajar. Una combinación más ligera pero sobre todo menos voluminosa que la D200 con el 18-200. La X-T1 es una cámara con diseño de réflex pero sin espejo lo que la hace más pequeña, sobre todo más estrecha.
De momento nos estamos haciendo a ella. Su principal virtud es también su defecto, al ser pequeña cuesta encontrar los botones. La calidad parece buena pero hay que demostrarlo … pronto le llega su hora de la verdad. El viaje nos espera.Archivo de la categoría: Retratos
Diario renovado
Pasa el tiempo y se acaban las vacaciones de verano. Si en otras ocasiones quieres que pase el tiempo deprisa, ahora deseas que sea despacio. Como en todas las vacaciones hay un montón de cosas que al principio quieres hacer y al final no has hecho. Pero descansar si.
Uno de los objetivos del veraneo era seguir cambiando el aspecto de este diario. Desde que lo comencé en mayo de 2008 había estado usando, con alguna adaptación, el tema por defecto «Kubrick» del WP. Llevaba ya algunos años con la idea de cambiarlo pues a pesar de que me gustaba su sencillez cada vez tenía un aspecto más antiguo, como si las telarañas fueran creciendo en la hoja de estilos.Desde finales de abril cambié definitivamente el tema. Si en algún momento pensé en programarlo yo al final he encontrado mucho más práctico, y definitivo, usar como base el twenty twelve del equipo de wordpress y hacer mis adaptaciones. Es un tema bastante minimalista y visualmente sencillo que se ve muy bien en dispositivos móviles. Las fotografías ahora son también un poco más grandes, hasta 900 px lado más largo, y he hecho algo de limpieza y orden en enlaces y páginas. Todavía encuentro cosas que debo arreglar, marcos de fotos, galerías … pero he decidido, oficialmente, dar por renovado este diario.
De Taroko a Sun Moon Lake
No contábamos más que con hacer un tranquilo viaje por carretera cuando salimos desde la última excursión de Taroko hacia Sun Moon Lake. Y sin embargo vivimos la aventura del viaje :D.
Conseguimos ver, aunque lejos, a un par de ejemplares del famoso Macaco de Formosa. Por precaución, para que no se fueran, no nos bajamos del coche y con el tele hice una foto donde se aprecia algo ampliándola al máximo.
Sabíamos que era en gran parte carretera de montaña pero eso no es nada nuevo acostumbrados a hacer excursiones por el Alto Tajo. Incluso esa era mejor carretera pues en cada curva cerrada cuentas con un espejo curvo perfectamente colocado para ver si tienes algún vehículo viniendo de frente.
Pero aquí, aparte de las curvas, la carretera va en continuo ascenso. Al poco de empezar vi el cartel de 2000 metros de altura. En ese momento las nubes estaban más bien por encima. Al poco, 2500 metros y ya las nubes estaban con nosotros. Una preciosa niebla que hacía el paisaje misterioso y sugerente. Intenté fotografiar un cerezo ente la niebla pues era un visión que me agradaba, el rosa contra el gris, pero como siempre que ves algo en el coche, cuando paras esa imagen ha volado.
De repente pasa un coche con un muñeco de nieve en la capota ¿?¿? Nos extrañó y pensábamos que vendría de alguna de las montañas más altas del centro de la isla. Pero la verdad es que la temperatura estaba bajando a buen ritmo. Antes de alcanzar la cota de los 3000 metros nos encontramos la carretera cortada con un montón de coches parados, algunos poniendo cadenas. Paramos. Una señora nos pregunta en perfecto chino que a dónde vamos. Memos mal que Garnaven tiene capacidad para entender y hacerse entender en chino :D.
Nos informa que para seguir debemos poner cadenas. ¿Llevamos? pues no, claro. Tras un momento de duda nos queda claro que si queremos seguir el viaje hay que ponerlas, no hay otra carretera y la vuelta atrás es implanteable. Le preguntamos a la señora si hay posibilidad de comprar cadenas. Y sí, ella las vende!
Yo nunca he puesto unas cadenas, las pocas veces que me he visto en esa situación el jeep se ha bastado sin ellas. Por suerte la señora ofrece un servicio integral y nos las pone. Con un frío que pela atendemos a sus explicaciones. Nuevamente es Garnaven quien es capaz de enterarse. La amable señora nos dice cómo y cuándo quitarlas.
Superado el escollo de las cadenas queda otra dificultad que es conducir con ellas. Si no las había puesto nunca tampoco había conducido con ellas. Pues no me resulto difícil, es ir despacio y en cierta manera la sensación es como si llevaras la reductora del 4×4.
En los primeros kilómetros no vimos la nieve y estábamos pensando si sería una broma de los locales. Pero no. Poco a poco nos fuimos sumergiendo en un mundo helado. Todo es blanco. La carretera blanca, los árboles blancos, los carteles blancos. Precioso.
No nos atrevimos a parar y salir del coche pues aparte del frío pelón, -3 grados, teníamos miedo a que el coche patinara al arrancar. Si no, la colección de fotos que hubiera hecho sería memorable. Unos 15 km después de carretera blanca llegó el momento del desmontaje de las cadenas.
Al final de tanta aventura llegamos a Sun Moon Lake con el sol ya caído y con una niebla densa cubriendo el lago. Y una pregunta en la cabeza ¿Qué hacemos con las cadenas?
Taiwaners
Los taiwaneses son gente amable. No hay muchos occidentales por ahí y les resultamos exóticos y graciosos. Salvo en un restaurante que el tipo nos echó de mala manera, todos los contactos que hemos tenido con ellos han sido muy agradables. Inglés lo hablan pocos menos mal que llevábamos al chaval que aunque poco se ha manejado bien con lo básico para orientarnos y pedir la comida. Y gracias a la tecnología pues los occidentales que están allí usan una aplicación en el móvil que te permite pintar el carácter y traducirlo a inglés.
Y en cuanto ven que hablas un poco de chino lo agradecen y se esfuerzan por hacerse entender y por ayudarte. Siempre que han tenido ocasión nos han preguntad de dónde eramos y si eramos familia. Lo de la familia les gusta, parece hacerles una ilusión especial que lo fuéramos haciendo turismo.
En ningún momento encontramos ninguna sensación de peligro, ni agresividad. Claro que ayuda la presencia de cámaras por todos lados. Allí la privacidad no es algo que se aprecie.
Por lo que apreciamos son personas ordenadas y disciplinadas. En el metro hay marcas para hacer cola para esperar a que se habrán las puertas y ahí que se colocan. Lo de las colas es impresionante pues hacen colas para todo. También vimos mucho amante de los perros (y alguno de los gatos), los llevan vestidos e incluso los pasean en cochecitos! En unos grandes almacenes bastante lujosos vimos una boutique para los perros. Diferente de Vietnam que se los comen.
Otra cosa llamativa es la filia obsesiva hacia el mundo «Hello Kitty», si bien puedes pensar que son cosas de niñas y adolescentes allí hay multitud de cosas, desde hoteles hasta aviones, decoradas con el espantoso dibujo de la gata. Comprando en el Seven Eleven te daban unos cupones para conseguir artículos de Hello Kitty. Y conseguimos los cupones para un vaso! Pero cuando fuimos a por él estaba agotado. Los Seven Eleven son fundamentales en Taiwan no solo son para comprar comida sino que además se usan como oficinas administrativas para por ejemplo pagar el aparcamiento en la calle. Se puede decir que hay un establecimiento cada dos manzanas.
En Taiwan sobreviven varias etnias autóctonas que son respetadas y protegidas y sus tradiciones las exhiben.
Momento para recordar personajes que formaran parte del recuerdo del viaje:
- El estupefacto hombre del taller de bicicletas cuando entraron cuatro occidentales hablando en inglés con una cámara de fotos. Le cogieron unos alicates, le hicieron algo a la cámara y se largaron.
- La tropa de jóvenes que nos pidieron hacer una foto con ellos en Jiufen
- La amable señora Yu de las cabañas de Taroko que le explicó en chino con ayuda del móvil a Garnaven todo lo que había que ver en el Parque.
- Los señores del gato bebé que nos pidieron fotos que se las mandamos por email pero no sabemos si les han llegado.
- La señora que nos vendió las cadenas para pasar el puerto nevado. Todo un ejemplo de profesionalidad y servicio.
- El señor con jersey que hacía la barbacoa lentamente pero que buena que estaba.
Son 22 millones de habitantes así que habrá de todo pero desde luego nos llevamos una impresión muy buena de ellos.


















