Sobre todo calor, el verano cruel. Y aún así, la familia, hemos hecho cosas. Cuando hemos podido, nos hemos refugiado del calor en el Alto Tajo. Garnavmi y yo hemos colaborado, como otros años, en la carrera de bicis km0 Tressis – Alapar hasta Andorra. 700 km de ruta de Alcalá de Henares a Andorra la Vella. Con escalas en Calatayud, Barbastro y Sort, cruzamos las provincias de Guadalajara, Soria, Zaragoza, Huesca, LLeida. La parte más dura la de Zaragoza a Barbastro, a 40 grados, pueblos sin sombras y carreteras malas. De vuelta tuvimos que deshacer el camino para volver a Madrid, eso si, ya por carreteras de primera categoría.
De vuelta, y sin casi pausa, a Gredos pasando por Salamanca para dejar a Garnavmi en un campamento. Antes de llegar a Gredos, paramos en Puente del Congosto y Barco de Ávila para hacer turismo rural. Poco turismo porque no podías salir de las sombras.
Habíamos decidido hacer la ruta de la Laguna Grande para ver el circo, con valor y a pesar del calor. Empezamos a las 8 de la mañana y más o menos bien pero según levantaba el sol el calor se notaba más. No llegamos a la laguna porque nos dio miedo el calor. y si apurábamos habría que volver al mediodía. Llegamos hasta el mirador de la laguna, el punto más alto del recorrido, unos 400 metros de ascenso vertical desde la plataforma. En total, ida y vuelta, 10 km, casi 3 horas de andar.
Y luego, Galicia. Con base en la ría de Betanzos, y de ahi haciendo excursiones. El primer dia recorrimos las estupendas playas de Ferrol. El segundo realizamos una ruta para visitar el Monasterio de Caaveiro. Una buena caminata de 10km con un calor inusual para Galicia. Pasamos la tarde encerrados en un sótano, lo más parecido a una cueva, donde el calor era soportable. Dos visitas al norte de España y las dos veces rozando los 40 grados. No es casualidad, algo esta cambiando. No me digas.
Completamos el viaje con visita a Gijón y Oviedo, pasando la noche en esta última ciudad. Ninguna de las dos las habia visitado anteriormente. Probablemente haré una entrada en el diario con fotos de esas ciudades.
De regreso hicimos una parada en Cudillero. Otro punto de la cornisa cantabrica que marcó como visto. Bonito, pero muy turístico.
El último dia por motivos técnicos lo pasamos por la ciudad de la Coruña. Después de unos días de calor nos tocó el típico día gallego, gris y con llovizna. Se agradece.







