Esta semana ha sido de días grises. Abril lluvias mil. Y eso viene bien, aunque ahora no podamos sentir la lluvia mojarnos. Esta semana, el viernes, he visto por primera vez a los vencejos. Ya no hay duda de que ya está con nosotros la primavera. Estación que está siendo difícil de disfrutar.Las semana se me ha pasado rápida. La verdad es que el trabajo me ha absorbido bastante y pocas cosas más he hecho en los últimos siete días. Deporte sí, eso lo he mantenido a rajatabla a pesar que la bicicleta se está rompiendo y hace un ruido horrible. Como gracia digo: antes tenía una bicicleta de carretera y ahora tengo una bicicleta de montaña; del asfalto al pedregal.Ya en la mente te vas imaginando lo que vas a hacer cuando puedas salir, pero es un pensamiento peligroso pues va para largo. Esta semana ‘los números’ están estancados, no hay una mejoría apreciable con respecto a la pasada. Algunas actividades laborales han vuelto, habrá que ver la semana que viene como evolucionan las cifras, si ha sido precipitado o no. Pero teniendo en cuenta la poca fiabilidad de cómo se miden, los distinto criterios… A saber. De momento, de confinamiento, nos vamos, como poco, hasta el 11 de mayo.Hay poca foto nueva esta semana: dos bodegones y una escena curiosa de un obrero en las alturas del tejado del estadio. Las que he puesto de otros tiempos son lugares ya mostrados anteriormente en el diario, aunque o son nueva toma u otra edición. Lugares maravillosos en los que hemos tenido la fortuna de estar.