Kioto

Fushimi Inari, Kioto abril 2017

Fushimi Inari, Kioto abril 2017

Llegamos a Kioto a media mañana con una intensa lluvia que no tuvo a bien parar en todo el día. No ibamos a parar por ello así que comimos en el hotel e hicimos el plan previsto de visitar Fushimi Inari y Arashiyama. El hotel estaba a unos 15 minutos andando de la estación de trenes, verdadero centro de la ciudad. No fue el mejor hotel pero si el más caro. Kioto nos sorprendió pues creíamos que era una ciudad más pequeña pero es grande y las distancias entre los distintas atracciones y la estación suele ser de media hora a cuarenta minutos en autobús. Y además llena de turistas, posiblemente la razón de que nos costara encontrar alojamiento y además caro. Una opción buena para Kioto son los ryokan pero también había problemas para encontrar sitio y a mi, si ya de joven me costaba sentarme en el suelo, ahora con las rodillas machacadas es un suplicio.
Fushimi Inari, Kioto, abril 2017

Fushimi Inari, Kioto, abril 2017

A pesar de la lluvia decidimos seguir con el plan previsto que era, aprovechando el JR pass, visitar Fushimi Inari y Arashiyama ambos cercanos a estaciones de la línea JR. Empezamos por Inari. A pesar de la lluvia había bastante gente al principio del camino, un rio de paraguas. Fushimi Inari es un santuario situado en una colina y el camino sube en túneles de miles de toris. Los primeros tramos estaban llenos de gente y era imposible hacer fotos sosteniendo el paraguas en una mano y e intentando que no saliera la gente. Según íbamos subiendo la masa iba desapareciendo y la lluvia también fue a menos. No subimos hasta arriba, decidimos bajar cuando ya nos cansamos de tanto tori. No creo que haya otro sitio en el mundo con mayor número de toris.
Templo en Fushimi abril 2017

Templo en Fushimi abril 2017

En cada rincón del camino hay un templito con toris y muchos con la figura del zorro (kitsune), el mensajero de Inari. En los toris hay letras escritas, uno puede pensar que se trata de poemas o mensaje sublimes, místicos … pero te sorprendes cuando de repente entre pictogramas japoneses te encuentras “TATOO STUDIO”. Inari es un dios que representa varias cosas entre ellas la prosperidad y el éxito y por eso muchas empresas donan toris.
Kitsunes, Fushimi Kioto abril 2017

Kitsunes, Fushimi Kioto abril 2017

Después fuimos a Arashiyama. La luz escaseaba y la lluvia arreciaba así que lo que vimos se vio como pudimos de mala manera. A Arashiyama le dedicaremos una entrada exclusiva pues volvimos dos días después y nos encantó. El segundo día de Kioto salío nublado pero sin lluvia. Por la mañana hicimos excursión a Nara y ya al atardecer volvimos a Kioto a ver Gion y el templo de Kiyomizudera. Para desplazarnos usamos el autobús municipal comprando el billete de un día que en cuanto lo usas más de dos veces te compensa y te evitas tener que ir con el dinero justo para pagar el viaje. EL gran problema de los autobuses es que van hasta arriba sobre todo los que pasan por los sitios turísticos.
Gion, Kioto abril 2017

Gion, Kioto abril 2017

Recorrimos Gion, barrio con sabor antiguo, que salvo la zona del canal que estaba llena de gente haciéndose fotos, estaba a esa hora bastante tranquilo. Está lleno de restaurantes y casas de té muchos de ellas con entretenimiento con geishas por eso en ese barrio esperas poder ver alguna. Pero no es fácil y además no se dejan fotografiar. Vi como una decía un NO rotundo a una turista que le pidió fotografiarla. Y en Potoncho una pobre geisha iba corriendo entre la multitud perseguida por un grupo de fotógrafos.
Pagoda Koyasu, Kioto abril 2017

Pagoda Koyasu, Kioto abril 2017

Después del paseo por Gion nos acercamos a ver el templo de Kiyomizu-dera que tiene iluminación nocturna. Muy bonito pero gran parte del templo está en reparación con un andamio que lo cubre. Al menos el andamio es de maderas y está integrado.
Noche en Kiyomizu-dera, Kioto abril 2017

Noche en Kiyomizu-dera, Kioto abril 2017

El tercer día lo empleamos entero en visitar Takayama, comentarios en entrada aparte. El cuarto y último día en Kioto decidimos no salir de la ciudad, en un primer plan íbamos a visitar el castillo de Himeji pero decidimos dejarlo y además teníamos la espinita de no haber visto Arashiyama. Y eso fue lo primero que hicimos, volver a Arashiyama. De ahí al castillo Nijo, realmente de castillo tiene el foso luego por dentro es más parque y jardín que otra cosa.
Castillo Nijo, Kioto abril 2017

Castillo Nijo, Kioto abril 2017


Un poco tarde dentro de la organización del viaje vimos la posibilidad de ir a ver un festival de danza de Geishas (y Maikos) el Miyako Odori que solo se realiza en el mes de abril. Encontramos entradas por los pelos para el último día de estancia en Kioto y en un lateral que lamentablemente tenía una visibilidad que dejaba de desear. Tradicionalmente esta representación se hace en Gion pero por obras en el teatro se trasladó a la universidad de arte y diseño, un poco alejada del centro. No estaba permitido hacer fotos (ni videos pero había gente con el móvil tan ricamente) pero pude capturar de lejos a una Maiko (creo) en la cafetería
Maiko, Kioto abril 2017

Maiko, Kioto abril 2017

A la salida del espectáculo de nuevo con el petabús nos fuimos a Pontocho una calle estrecha con casas tradicionales que ahora son restaurantes y casas de té. Tantos restaurantes hay que aturdidos para elegir acabamos cenando en un restaurante de cocina francesa. Después de cenar paseamos un rato por Gion hasta que empezó a llover y volvimos al hotel. Noche y fin de estancia. En Kioto se nos quedaron algunas cosas por ver como el paseo de la filosofía así que no me importará volver si alguna vez hay oportunidad.
Kioto último atardecer, abril 2017

Kioto último atardecer, abril 2017