Hasta hace poco, la cornisa cantábrica, desde Estaca de Bares hasta el Bidasoa, no era una región que hubiera visitado con frecuencia. De joven, en el año 1983, fui a una competición de atletismo en San Sebastián. Poco vi, pero me bañé en la Playa de La Concha.
Después de esa rápida visita hay que esperar hasta el 2006 para volver por la cornisa: Una concentración de 4×4 en los Picos de Europa, pasando por Ribadesella, Canga de Onis y Covadonga. En 2008 volví a San Sebastián para otra competición de atletismo, 26 años después, pero esta vez competía mi hijo mayor. En esta ocasión pude ver algo mas de la ciudad.
Ha sido a partir de 2018 cuando he frecuentado la zona. En la Semana Santa de ese año, desde A Coruña, visitamos Estaca de Bares y la Playa de las Catedrales. En mayo vimos la final de rugby del campeonato de Europa en Bilbao y luego, alojandonos en Mundaka, recorrimos la zona de Urdaibai.
En 2019 el punto final de la carrera ciclista Transpyr fue Hondarribia. No daba pedales, 😃 iba de voluntario ayudando a los ciclistas.
En julio de 2022 visitamos Santander, Comillas y Santillana del Mar. En 2025, otra carrera ciclista, el km0, acabó de nuevo en Hondarribia.
Este año 2026, en Semana Santa, camino de Burdeos, paramos en Irún, para ver el parque de Plaiaundi. Y de nuevo, una final de rugby, nos llevó a Bilbao en mayo, completando el viaje con visita a Santoña y su entorno.
Y ahora, en julio de 2026, hemos pateado Gijon, Oviedo y Cudillero. Gijon me pareció moderna, típica ciudad española de tamaño apropiado para tener un nivel de vida muy bueno sin sufrir el estrés de las grandes ciudades. Tiene una estupenda playa urbana que da alivio a los residentes en los veranos cada vez mas ardientes, como el día que la visitamos.
Oviedo tiene mas zona artística y histórica, reflejo de una antigua prosperidad. No puedes liberarte del relato de Vetusta de Clarin. A parte de su centro monumental, hay dos características de la ciudad que me gustaron. Una, las esculturas de bronce que hay repartidas por la ciudad.
Y la otra, las iglesias prerromanicas asturianas. Visitamos San Julián de los Prados (Santullano), Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo.
De vuelta a A Coruña paramos en Cudillero, bonito puerto de pescadores del Cantábrico, pero muy turístico. El día nos salió nublado, gris, que mató un tanto los colores del pueblo.
Con estas últimas visitas puedo decir que tengo bastante vista la cornisa cantábrica, si bien hay puntos fotográficos muy interesantes que todavía harán una nueva visita. Por ejemplo de Urdaibai a San Sebastián hay mucha costa que ver. Y lo mismo de San Vicente de la Barquera a Gijón.












