En verano me gusta encontrar una noche para hacer fotografía nocturna. Aunque sea repitiendo localización, para no perder la habilidad de hacerlo, a modo de entrenamiento, y no olvidar la parte técnica y de preparación que conlleva este tipo de fotografía.
Aproveche una noche sin luna para fotografiar la via láctea. En esta ocasión, me dio por «pintar» con la linterna, un árbolito que protagonizaba la composición del primer plano

