En la Semana Santa del 2014 pasamos dos días en el cabo de gata, nos gustó y este año decidimos darle más tiempo, 4 días y parte de otro. Un sitio espectacular. Es sorprendente y de agradecer que todavía queden en la costa mediterránea española lugares sin llenar de torres. Playas y calas sin construcciones, caminos de tierra y senderos para llegar. Aguas limpias transparentes. Y poca gente, para lo que estamos acostumbrados.Unos días antes de nuestra llegada había llovido bastante con lo que estaban los campos llenos de flores y las colinas verdes, a diferencia del 2014 que era un paisaje más desérticoSi el año pasado visitamos playas, este año hemos ido más de calas. A la mayoría de calas no se puede llegar en coche, tienes que andar y el paseo suele ser muy gratificante. Esta vez también lo hemos visto desde el mar, cogimos una barca desde la que se puede ver la especial orografía de la costa. Y como una imagen puede valer más de mil palabras mejor pongo fotos, tanto de este año como del pasado.