He hablado muchas veces de la fotografía en blanco y negro. así que igual me repito. Hay veces que concibes una foto en b/n, sea porque la ves antes de disparar o porque la visualizas en el procesado. Me gusta cuando lo haces antes de la captura, me resulta más gratificante. Sobre todo si queda bien, claro, y se ajusta a lo que has tenido en mente.

Recientemente tengo dos casos, seguramente hay más, que voy a exhibir en esta entrada.

Medina Tetuán, marzo 2026

Medina Tetuán, marzo 2026


En el viaje a Marruecos de este año entramos en la medina de Tetuán. Son callejones angostos, oscuros y algunos malolientes. Si en el momento del viaje tenía algo de repelús de haberme adentrado, posteriormente, viendo las fotos, que no huelen, un sentido que se pierde, lo percibo como un momento auténtico de viaje. Ahí no había turistas. En uno de esos callejones estrechos había una figura por delante nuestra. Justo para dar escalar y profundidad, favorecido por la falta de luz, a una foto en blanco y negro.
Molinos Campo de Criptana, abril 2026

Molinos Campo de Criptana, abril 2026


En la segunda visita de este año a las Tablas de Daimiel también repetimos, en visita breve y fugaz, los molinos de Campo de Criptana. Era por la mañana, pronto, con el sol no muy alto. Algunos molinos quedaban a contraluz, los colores desvaídos, pero destacaba la figura de las aspas contra el cielo. ‘Esto funciona en b/n’ pensé, y disparé. El revelado fue directo a un perfil monocromo pero una vez acabado todo el procesado, veía un tanto triste el resultado. Un virado cálido a las luces y uno frio a las sombras le dio un acabado que me gusta más.